jueves, febrero 29

EVANGELIO DEL DÍA

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EVANGELIO DEL DÍA 💫

Marcos 5,21-43:

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.»
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado.
Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.
Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.
Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le djo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor
💫MEDITACIÓN DEL EVANGELIO 💫

Marcos 5, 21-43:

💫No está muerta.

1) Jairo:

Es la figura de un hombre que se compadece, que no se hace el desentendido con su gente; al contrario, se compromete con los suyos y se juega por los suyos. Me hace pensar en esas personas que tienen cargos pero que no hacen diferencia con su gente que labura para él o para ella. Un cristiano debe tener un buen trato con su gente, con sus empleados. No sirve ir a misa todas las mañanas y ser un tirano con su gente. No va en ser un ángel en la iglesia y un diablo en el trabajo, como así también de ese empleado que busca sacar tajada en cualquier momento.

2) No está muerta:

Jesús da esperanza y te invita a vos a que des esperanzas. Porque pájaros de mal agüero hay en todos lados y siempre aparecen esas personas que tratan de tirar para abajo. Hoy vos tenés que ser ese Jesús que da esperanza y que se compromete a acompañar a ese hermano que sufre y que recurre a Jesús. Hoy vos y yo estamos llamados a comprometernos en el caminar difícil del otro.

3) Levántate:

Este Evangelio termina dando una enseñanza a todos: que para Dios no hay nada imposible. Que la lucha es diaria. Que quien tiene fe sabe que con Jesús se puede. Que aunque todos te lloren al lado Dios te toca y da esperanza. Vamos, que vos lo tenés a Jesús y, aunque para todos de tu alrededor esté muerta la situación, Dios le vuelve a dar vida. ¡Vamos! Tené fe. Hasta el cielo no paramos.