Lectura del santo evangelio según san Juan (6,35-40):

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Lectura del santo evangelio según san Juan (6,35-40):

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

Palabra del Señor

Jn. 6, 35-40: Ir a la vida.
1) Confianza: cuando te metes en este camino de conocer a Jesús, inicias también un camino de autodescubrimiento. Ese camino exige confianza, valentía y tolerancia al dolor. Confiar porque este camino con Dios es una aventura y si verdaderamente entra Dios a tu vida y lo dejas entrar, pondrá luces a mucha oscuridad. Confía en Dios porque puede llegar el momento que hasta te desilusionas de vos mismo.

2) Valentía: porque es un camino desconocido e implica fe. Claro, al inicio estamos super y entusiasmados, pero después va cayendo ese ánimo a las cosas de Dios. Hasta ya te debe estar pasando con las misas, audios, rosarios, etc… Pero también aparece el miedo. Y el valiente es aquel que hace las cosas incluso con miedo.

3) Tolerancia al dolor: en el proceso de descubrirte también hay momentos dolorosos, en donde también debes ver tus límites y miserias, pero «no se puede redimir lo que no se asume». Si no tenés tolerancia a bancarte el dolor de lo que implica el proceso de descubrimiento de vos,no lo vas a hacer. Acordate lo de San Agustín «Señor que te conozca, Señor que me conozca»; cuanto más conozco a Dios más me conozco yo.
La vida cristiana es un proceso y cuando te encontrás con Cristo verdaderamente hay un cambio en vos y un camino distinto. Ves que lo que creías que era tu vida, así no era; y empezás a ver cosas que antes no veías.
Esto lleva su tiempo, porque el cristiano vive un proceso de encuentro con Cristo. Si no sería caer en un fanatismo religioso y eso no es bueno. Pero claro, cuando conoces este amor de Dios y todo lo que cambia tu vida uno quiere llevarlo a su familia o cercanos, pero no. Uno puede invitar a tener la experiencia que ustedes tuvieron, pero no pueden trasladar la experiencia. La Eucaristía hace eso, te enciende ese fuego de Dios en tu corazón. Pero es un proceso que no es fácil. Es difícil, pero vale la pena.