EVANGELIO DEL DÍA

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EVANGELIO DEL DÍA💫🌹
Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-23):

AL anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra del Señor.

Meditación del Evangelio por el P. Luis Zazano💫🌹
Jn 20, 19-23: 50 días después.

1) Las puertas cerradas: Pentecostés significa 50 días después. Nos invita a recordar que Jesús está más vivo que nunca, porque te viene a dar fuerzas y ánimo para seguir adelante. Te recuerda que vos tenés muchísimo para dar y hay gente que necesita de vos. No podés estar encerrado en vos mismo ni tampoco ensimismado. Hay vida y hay fuerza. Jesús no te deja en banda porque te necesita para su equipo.

2) La paz: es lo que necesita nuestro corazón siempre, porque en este mundo es lo que más rápido perdemos y nos olvidamos. El corazón con paz hace que tu vida sea un potencial para todos y por la cual juntos logramos grandezas. Tener paz implica confirmar tu caminar y aliviar tu caminar.

3) Reciban: es el Espíritu Santo. Es el Señor quien nos fortalece y nos anima. Es su gracia la que nos permite caminar a la felicidad. El Espíritu es quien nos permite forjar la vida. Damos gracias a Dios porque nos pone toda la fuerza y nos anima a seguir. Termino con la secuencia:

SECUENCIA DE PENTECOSTÉS
Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,
ven a darnos tus dones,
ven a darnos tu luz.

Consolador lleno de bondad,
dulce huésped del alma
suave alivio de los hombres.

Tú eres descanso en el trabajo,
templanza de las pasiones,
alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz
en lo más íntimo
del corazón de tus fieles.

Sin tu ayuda divina
no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas,
riega nuestra aridez,
cura nuestras heridas.

Suaviza nuestra dureza,
elimina con tu calor nuestra frialdad,
corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles,
que confían en ti,
tus siete dones sagrados.

Premia nuestra virtud,
salva nuestras almas,
y danos la eterna alegría.