EVANGELIO DEL DÍA

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EVANGELIO DEL DÍA💫🍃
Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,31-35):

EN aquel tiempo, llegaron la madre de Jesús y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar.
La gente que tenia sentada alrededor le dice:
«Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan».
Él les pregunta:
«¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?».
Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre».

Lc. 10, 1-9: Ir donde debe ir.

1) Trabajadores: vos y yo fuimos elegidos para cosechar. Hace más de dos mil años que la Iglesia viene sembrando, pero también cosechando. Vos sos parte de esa cosecha. Sos cosecha de la oración de esas monjas de clausura que todas las mañanas temprano rezan por los hombres y mujeres del mundo entero. Sos la cosecha de aquellos religiosos que juraron castidad, pobreza y obediencia para lograr que más personas conozcan a Jesús. ¡Sos la fuerza de muchas misas que sacerdotes ofrecieron para que vos vivas la vida! Así, como vos sos el resultado de la Iglesia, hoy vos sos un trabajador de Dios. Anúncialo a Él y viví en Él.

2) Vayan: hermano mío, hermana mía, hay que seguir, a no aflojar. Sos un gran instrumento de Dios así como sos, con tus defectos y errores, con tus caídas y logros. ¡Vamos que tenemos que luchar y no aflojar! Tenés mucho por dar y hay muchas cosas por descubrir en esta obra de Dios. No es necesario que seas cura o monja para salir en este mundo y mostrar el rostro de Dios, basta tener un corazón que no juzgue y que no sea prejuicioso. ¡Vamos! hay gente que está golpeada. Aliviemos con nuestra ternura y cercanía, con la simpleza de estar abiertos a escuchar al otro.

3) La paz: los que anunciamos a Jesús debemos tener paz y esa paz la conseguimos en la oración. Por eso te insisto en que cuides esos momentos de oración para que, al salir a mostrar a este mundo que Dios existe, basta que dejes salir de vos esa paz interior que ya Cristo deposita en tu corazón. No tengas miedo de mostrar a Cristo, basta con dejarse tomar por Él.