Coronavirus:10desafíos urgentes para Vizzotti tras la expulsión de González García por el Vacunatorio VIP

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Por Pablo Sigal paraClarín

Transparentar el sistema de inmunización, garantizar la equidad, unificar criterios entre distritos y apurar contratos con laboratorios son algunos de los puntos clave en los días que vienen.

El ahora ex ministro de Salud Ginés González García, definido este domingo por Aníbal Fernández como “un prócer del sanitarismo argentino”, sumó varias tarjetas amarillas durante su última gestión, finalmente prescindibles ante el peso de su falta final, que le valió la roja directa. La interna con Carla Vizzotti, que ahora lo sucede en el cargo, contribuyó al esmerilado. La nueva ministra asume en el peor momento del Gobierno en la gestión de la pandemia de coronavirus. Y tiene por delante una serie de desafíos urgentes.

1- Transparentar el sistema de vacunación

Es el desafío más apremiante, luego del affaire del Vacunatorio VIP, cuyo escenario no habría sido sólo una oficina del Ministerio de Salud sino también el Hospital Posadas. Al menos parte de las 3.000 vacunas que el Gobierno “descontó” del primer reparto de dosis de la Sputnik V, como supuesto “back up” para reemplazar eventuales pérdidas en la cadena de frío, fueron a parar a  brazos de políticos y empresarios con privilegios. No se informó qué otro destino -si lo hubo- tuvieron esas dosis.

2- Garantizar equidad en el acceso

Fue lo primero que tuiteó Vizzotti tras asumir su nuevo cargo. Esa garantía de equidad no está vinculada sólo a que no existan “vacunatorios vip”, sino también a una distribución justa de las dosis en todo el país. En los primeros envíos a las provincias los criterios no se sustentaron en la cantidad de profesionales de la salud que se debía inocular. Se eligió hacerlo en base a la población total de cada distrito. Eso provocó fuertes desequilibrios y algunas provincias se vieron beneficiadas a costa de otras.

3- No provocar falsas expectativas

En lo que se convirtió en su última declaración pública como ministro, González García manifestó que para agosto o septiembre podrían estar vacunados todos los argentinos mayores de 18 años. Sus dichos sonaron inverosímiles por el contexto: entre enero y febrero supuestamente debían arribar 20 millones de dosis de la Sputnik V y sólo llegó un millón. También se dijo que llegarían 9 millones del fondo solidario Covax, que finalmente cedió 2,2 millones. Para cumplir con la meta del ex ministro habría que multiplicar por 20 la cantidad diaria de vacunados en la Argentina.

4- Apurar contratos con laboratorios

Nunca se terminó de blanquear si la chance de un contrato con Pfizer quedó definitivamente descartada. El Gobierno anunció en enero negociaciones con Janssen, Sinovac y Moderna sobre las que no se comunicaron avances. Sólo se podrá garantizar la equidad en el acceso a las vacunas si hay algo a lo que tener acceso. O sea, vacunas. En las últimas horas se anunció el acuerdo por un millón de dosis con Sinopharm. Si bien sería el mayor lote que llegaría de una sola vez a la Argentina, el número sigue siendo muy bajo en función de poder inmunizar a una cantidad relevante de gente vulnerable antes que las mutaciones del Covid y la llegada del frío compliquen aún más el panorama.

5- Unificar criterios de inmunización

El Plan Nacional de Vacunación contra el Covid-19 fijó criterios claros y transparentes sobre las prioridades que tendrían seis grupos de riesgo para recibir las vacunas en el país, por encima del resto de la población. Sin embargo, al día de hoy aún hay personal de la salud -el primer grupo priorizado- que no tuvo su dosis, mientras en algunos distritos ya se avanza con mayores de 70 y 80 años y los docentes. Esto alimenta la opacidad del sistema y la discrecionalidad política avanza por sobre las necesidades sanitarias.

6- Despolitizar la vacunación

Un desafío conectado con el anterior. No hacer un uso político de la vacuna contribuye a la transparencia. Esto tiene dos patas: por un lado, que la inscripción para ser inmunizado no esté asociada a determinado grupo político, sino a cargo del Estado; por otro, establecer oficialmente hasta qué grado de mando se considera correcto que un funcionario reciba una dosis, cuando no integra grupos de riesgo. Esa regla clara evitaría, al mismo tiempo, la esgrima verbal entre políticos: los que opinan que “poner el cuerpo” sirve para generar confianza en la población y los que consideran que ese fin no justifica los medios.

7- Maridar función pública con currículum

Vizzotti ha sido en su carrera una “militante” de la vacunación como herramienta clave para la prevención de enfermedades de forma masiva e igualitaria en toda la población, gracias a una política de Estado que así lo permite. Sin embargo, la urgencia de la pandemia y los últimos acontecimientos que salieron a la luz pueden desteñir ese mandamiento. Son dagas que impactan de lleno en el corazón de la campaña sanitaria: a la falta de vacunas se suma la pérdida de confianza. Sanar pronto esa herida es vital.

8- Hacer más testeos de cara al invierno

Si una enseñanza dejó la primera vuelta de la pandemia en la Argentina -según la mayoría de los expertos- fue que una cantidad insuficiente de testeos ha impedido tener un control más estricto sobre la pandemia. Ese déficit redundó en que los argentinos hayan tenido la cuarentena más larga del mundo. Con la llegada del frío es probable que los contagios aumenten. Por eso, hacer un ajuste prematuro de los testeos cuando las cifras todavía juegan a favor podría evitar que durante el periodo de otoño-invierno deba recurrirse a nuevas cuarentenas prolongadas.

9- Delinear un sistema de vacunación mixto

El gobierno nacional es el único que hoy puede comprar y distribuir vacunas en la Argentina. En función de la escasez mundial, se ha decidido que ésa es la mejor manera de que exista un acceso igualitario. Sin embargo, la realidad ha demostrado que dicha premisa no siempre lleva a los resultados deseados. La incorporación de las obras sociales y prepagas como nuevos actores en ese escenario será eje de un debate inminente.

10- Ponerse al frente de la pandemia

La figura de Ginés González García, no obstante sus pergaminos, sufrió un fuerte desgaste desde marzo de 2020. Nunca pudo terminar de acomodarse y empatizar con la exigencia pública que ameritaba esta crisis. Tanto que quedó a la sombra de ministros provinciales como Fernán Quirós y Daniel Gollán, o hasta de un viceministro como Nicolás Kreplak. Vizzotti tiene ahora la oportunidad de saldar esa deuda. Sin caer en ideas polémicas como la de la payasa Filomena, o confusas, como barajar la aplicación de una sola dosis, en vez de dos, para que las vacunas rindan más. Es el desafío matricial y la síntesis de todo lo demás: poner al Ministerio de Salud definitivamente al frente de la pandemia.