EVANGELIO DEL DÍA

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EVANGELIO DEL DÍA 🌾

Marcos (11,27-33):

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?»
Jesús les respondió: «Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto: El bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contestadme.»
Se pusieron a deliberar: «Si decimos que es de Dios, dirá: «¿Y por qué no le habéis creído?» Pero como digamos que es de los hombres…» (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.)
Y respondieron a Jesús: «No sabemos.»
Jesús les replicó: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»

Palabra del Señor
🌾 MEDITACION DEL EVANGELIO🌾

Mc. 11, 27-33:

🌾Quedarse con el mensaje y no con el mensajero.

1) La autoridad:

Ante un mensaje duro que presenta Jesús, comienzan a cuestionarle en vez de asumir el mensaje. Eso también pasa en tu vida y en la mía, que empezamos a querer denigrar o liquidar a quien nos hace remover la conciencia o doler la cabeza. Mírate a vos y fíjate si hoy no sos un nuevo fariseo, a quien molesta que le digan las cosas porque le afectan o le llaman la atención.

2) El ejemplo:

Es aquí donde aparece tu autoridad. No pasa por gritar y mostrar chapa de lo que haces. Es caminar en la vida con la mirada al frente, sabiendo que también tenés resbalones, aceptando tus límites y comprendiendo que en la vida estamos para ayudarnos y no para juzgarnos. Es comprender que vos y yo somos personas que queremos ser felices. Es desde allí donde surge la autoridad, en tu cercanía con el otro. Jesús te decía las cosas y estaba al lado para ayudarte; los otros te tiran a matar cuando te dicen las cosas y, si sobrevives, arréglatelas como puedas. En el cristianismo estamos llamados a vivir de otra manera, al estilo y modo de Jesús.

3) Hacer las cosas:

Es desde ahí donde tenés que hacer las cosas, poniéndote a trabajar en la vida. El estar ahí, con los brazos cruzados y esperando que el otro haga, no sirve. Métete y sé el protagonista de tu propia vida, genera entusiasmo y alegría. Genera ganas de hacer, hacé apostolado, movete en tu lugar generando vida e ideas. Hoy vos podés mover a mucha gente. No para tu grupo parroquial o movimiento. Es moverlos a que vivan y sepan que hay un Dios cercano y vivo.