Admiten que ya hay muertes por desnutrición en este año

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El ministro de Salud, Juan José Esteban, habló sobre la situación en el norte provincial, a dos años de la declaración de la emergencia sociosanitaria.

Hace casi dos años, el 29 de enero de 2020, se declaraba la emergencia sociosanitaria por los alarmantes números de desnutrición infantil en los departamentos San Martín, Orán y Rivadavia y hasta ahora no hay balance que se pueda realizar.

El Tribuno puso de manifiesto en su edición de ayer la falta de información oficial sobre la problemática y que referentes de distintas comunidades daban cuenta de que la muerte de niños y niñas por desnutrición y deshidratación en las comunidades indígenas del norte siguen siendo las problemática más preocupante de la zona.

Ayer el ministro de Salud de la Provincia de Salta, Juan José Esteban habló sobre este tema. «Iniciamos el año con más muertes por desnutrición y complicaciones por deshidratación» en el Chaco Salteño, le dijo a un medio local, si bien no pudo precisar cuántos casos hubo. «El estado de vulnerabilidad de la gente pese al trabajo que se viene realizado sigue siendo importante», indicó.

«Sí, confirmamos que comenzamos el año con muertes por desnutrición y ya brindaremos la información», le dijo Esteban a El Tribuno.

El funcionario señaló que vienen trabajando con los profesionales de salud para cambiar las actitudes, aptitudes y, sobre todo, la calidad de atención hacia los pueblos originarios.

La problemática es compleja y no se puede abordar sin una visión integral. La no aplicación de la ley provincial de Salud Intercultural N§ 7.856; la falta de acceso al agua, la educación, la identidad y la vivienda; la pobreza estructural; la migración por los desmontes; el desplazamiento histórico; la discriminación; la falta de trabajo; la COVID-19 y las inundaciones que están latentes son algunas de las variables a tener en cuenta.

«Debemos encontrarle una solución y estamos trabajando en eso. Es fundamental el diálogo y la responsabilidad compartida para mejorar la atención sanitaria. Es muy importante la apertura del Centro de Rehabilitación Nutricional para que trabaje lo antes posible y se ocupe de estos chicos», dijo Esteban.

Sobre la falta de agua que sufren sobre todos los departamentos de San Martín, Orán y Rivadavia, indicó: «Ya salieron los pliegos de contratación de camiones cisterna. Hay que mejorar la calidad y cantidad de cisternas para que el agua pueda llegar a todos los pueblos. Es muy importante que no falte el agua», dijo el ministro.

El lunes último hubo una inesperada reunión en Santa Victoria Este en la que participó el ministro Esteban junto a los caciques de La Merced, de Pozo del Tigre, Alto la Sierra, Las Vertientes, Pozo del Toro y de Santa María, entre otros. Luego se trasladó a La Puntana, San Luis y a otros parajes de la zona un equipo de agentes de la salud para relevar la situación en las comunidades.

«La situación es complicada, pero ya estamos trabajando con los equipos, tuvimos reuniones con los caciques, fuimos hasta La Puntana y ya tenemos todo listo para la inauguración del Centro de Recuperación Nutricional que es un punto sanitario fundamental. Esto es importante porque las familias son reticentes a los traslados», describió.

Sobre el centro, dijo que solo falta la designación del personal para que comience a funcionar. También aseguró que trabajan con la gente de Atención Primaria de la Salud (APS) para realizar los rastrillajes por la zona. «Debemos entender que es un territorio complejo, con calores insoportables, falta de agua apta para el consumo y el peligro de las crecidas y desbordes de ríos. Todo eso favorece las diarreas y es por eso que estamos prestando especial atención», dijo el ministro.

Poner en limpio los números sobre las muertes por desnutrición es importante para comenzar a trazar políticas concretas de acción en ese territorio. En ese contexto se entienden las reuniones del ministro Esteban, de hace un mes, con los legisladores por una reducción en el presupuesto de Salud para 2022. El ministro pidió $36 mil millones, pero recibirá $29 mil millones, $7 mil millones menos.

Reclamos a nivel nacional por la situación del norte

Infancia en Deuda llamó la atención sobre la realidad de Salta.

Un drama que se nacionaliza.

Desde Infancia en Deuda, un colectivo de organizaciones de la sociedad civil que promueven los derechos de niñas, niños y adolescentes califican la situación del norte salteño como desesperante. Emitieron un comunicado sobre el tema del que se hicieron eco medios nacionales.

“Las comunidades indígenas de los departamentos del norte de Salta no tienen agua potable y viven en zonas que, frente a la lluvia o crecidas del río, se vuelven intransitables. La situación es muy preocupante para niñas y niños que residen en Rivadavia, Orán y San Martín, departamentos del norte de la provincia que se encuentran en emergencia sociosanitaria”, sostienen.

En noviembre, la Defensoría Nacional de los Derechos de los NNyA presentó un amparo colectivo para pedir que se garanticen el derecho a la vida, la salud, el agua y la alimentación. A casi dos años de la declaración de la emergencia sociosanitaria, la situación de grave vulnerabilidad estructural respecto a la niñez indígena en estos territorios persiste.

Los reclamos por la inequidad de acceso al agua potable se replican en toda Salta, donde el Chaco salteño es la zona más afectada con un 70% de la población que no accede a este servicio. Aunque la Mesa del Agua anunció la contratación de 15 nuevos camiones aguateros, se anticipa que esta medida es insuficiente.

De acuerdo con las y los referentes de las comunidades originarias, la situación demanda mayores inversiones pequeñas y localizadas para la emergencia, así como obras estructurales con presupuestos adecuados que garanticen el acceso al agua en los territorios. 

Frente a la falta de respuesta por parte del Poder Ejecutivo Salteño, desde fines del año pasado se sostienen distintos cortes de ruta por parte de comunidades indígenas que demandan por su derecho al agua.

Se reclama que: (1) se aseguren medidas de contingencia que requieren bajos recursos (compra de mangueras, mejoras en los recorridos de los camiones cisterna y refacción de pozos, entre otras) 2) acceso al agua en las comunidades de forma permanente (pozos, redes de agua, entre otras). 

Esta situación de extrema vulnerabilidad se ve profundizada por el contexto climático, ya que este período se caracteriza por altísimas temperaturas que agravan cuadros de deshidratación en la niñez y por intensas lluvias que dejan aisladas a comunidades.

El agravamiento de la situación, producto del contexto climático, es algo que IED y distintas organizaciones de la sociedad civil han planteado hace meses. Consideran que no se ha establecido por parte del Estado un adecuado plan de contingencia para mitigar los efectos adversos del período estival y que esta situación impacta de forma negativa en la salud de las niñas, niños y adolescentes de la zona en riesgo de sufrir deshidratación.