Ante el temor del desencadenamiento de una crisis económica, China presiona a las empresas a que compren activos de Evergrande

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El Gobierno chino se niega a rescatar a la compañía pero presiona para que sean sus compañías las que salven al gigante de la construcción

La última semana los mercados tuvieron jornadas complicadas tras agravarse la situación del gigante de la construcción chino Evergrande a raíz de sus problemas para hacer frente a sus servicios de deuda que ya ascienden a 305.000 millones de dólares. La compañía se encuentra al borde de la bancarrota, por lo que Pekin ha estado presionando a las empresas gubernamentales y a promotores inmobiliarios respaldados por el Estado para que compren parte de sus activos.

Las autoridades del Partido Comunista Chino tienen una gran preocupación por el futuro de la compañía ya que solo su deuda representa el 2% PBI del país a la vez que más de 128 bancos y más de 121 instituciones no bancarias están involucrados en los pasivos de la empresa. Con esta medida, China busca evitar tener que intervenir de forma directa rescatando a la empresa, pero sí lo hace por medio de sus empresas para que las compras de activos de Evergrande, no solo le den liquidez para que pueda hacer frente a sus deudas, sino también para que en caso de que finalmente quiebre, los daños a la economía china sean menores que con las circunstancias actuales.

Es por ello que donde hay crisis, algunos ven oportunidad y en línea con las presiones de Pekin Guangzhou City Construction Investment Group está cerca de adquirir el estadio de fútbol Guangzhou FC de Evergrande y los proyectos residenciales circundantes, según la persona que tiene conocimiento directo del asunto y que dialogó con Reuters.

Estadio de fútbol del Guangzhou FC

Otros de los apuntados para proceder de la misma forma son los promotores inmobiliarios respaldados por el gobierno tales como Vanke y China Jinmao Holdings. Fuentes afirmaron al mismo diario que dichas compañías fueron sondeados directa o indirectamente sobre la compra de activos por el gobierno chino.

Las directrices desde Pekín surgen días después de que Evergrande no haga frente a un pago de 83,5 millones de dólares en intereses a los tenedores de bonos en el extranjero por lo que ya se encuentra corriendo los 30 días de gracia antes de entrar en default. El miércoles tiene otro vencimiento de 47,5 millones de dólares.

Por el momento, el Gobierno mantiene silencio ante la frágil situación de la empresa que emplea a mas de 200.000 trabajadores y contrata anualmente a otros 3.8 millones para el desarrollo de sus proyectos. El Banco Popular de China fue de los pocos que se expresó públicamente y aseguró que “mantendrá el sano desarrollo del mercado inmobiliario” y que “salvaguardará los derechos e intereses legítimos de los consumidores de vivienda”.