Argentina insólita: el Presupuesto de Guzmán tiene el apoyo macrista y la oposición kirchnerista

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El ministro de Economía defenderá su proyecto de Presupuesto 2022 ante el Congreso antes de octubre, pero desde el oficialismo retrasan la exposición para ajustar los puntos que vayan a contramano de las medidas que están lanzando en los últimos días, con la vista en las elecciones generales de noviembre

Guzmán está entre la espada y la pared. Es que la convicción de que es posible reducir el déficit fiscal sin que ello implique un recorte del gasto público en asistencia social se convirtió en su marca personal. Sin embargo, la desconfianza en el Ministro viene precisamente de su espacio político y, por el contrario, quienes ven su plan económico con buenos ojos son los legisladores opositores.

El proyecto del Presupuesto 2022 fue enviado al Congreso la semana pasada pero en el medio hay incertidumbres que obligan al ministro Martín Guzmán a ser cauto antes de exponer en Diputados, porque su estrategia puede ir a contramano de las medidas que comenzó a anunciar el Gobierno los últimos días.

Entre rumores y tensiones en el interior de la coalición, quien puso algo de claridad fue el presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara Baja, Carlos Heller. “Creo que es razonable que conozcamos los anuncios en materia económica y social, ya que algunos o muchos van a tener impacto presupuestario más allá del 31 de diciembre. Antes, probablemente, y no tengo información, estoy conjeturando, probablemente el propio Ejecutivo haga ajustes al presupuesto sobre la base del impacto de las próximas medidas”.

La sesión promete ser un verdadero espectáculo. Por un lado, porque el ministro de Economía se cruzará con una compañera del Frente de Todos conocida por su “honestidad brutal”, la diputada Fernanda Vallejos, y con el ala kirchnerista con el que Guzmán ya había tenido cruces cuando el debate sobre el subsidio a la energía y el escándalo del funcionario Federico Basualdo lo pusieron en el ojo de la tormenta. La percepción que tienen en el oficialismo es que Guzmán realizó un ajuste fiscal sobre la base de sub ejecución de partidas de obra pública y con recortes de ingresos, sobre todo de los jubilados. Del otro lado, los diputados de Juntos por el Cambio abrazan la decisión del Ministro de recortar la ayuda del Estado en pos de la reducción del déficit.

“Uno puede prever matemáticamente cuál debería ser tal o este aumento pero también tiene que ver y mirar y observar cómo está la sociedad. Uno no puede actuar en base, simplemente, a cuentas matemáticas sino que tiene que ver también cómo eso impacta en la realidad y en el día a día de nuestra gente”, dijo el presidente del bloque oficialista, Máximo Kirchner.

Desde el sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner, la mayor preocupación es concretamente que Guzmán persiste con la intención de “topear” en 1,5% del PBI el monto del subsidio a los servicios públicos en 2022, un planteo que hizo este año y del que salió mal parado cuando quiso destituir a Basualdo, respaldado por la Vicepresidente.

En la redacción del proyecto de presupuesto, Guzmán postuló que los subsidios indiscriminados debían ser un tema del pasado y que, en adelante, regiría un esquema segmentado en el cual únicamente aquellos sectores en los cuales la ayuda estatal se justifique tendrán la tarifa reducida. Lo que, como ya es costumbre para la política, el “tarifazo” impactará en los bolsillos de la clase media.

Guzmán es políticamente correcto con su espacio al advertir que “reducir el déficit no es de derecha”, a la vez que desde el Gobierno se habla de ajustes salariales y de planes de asistencia social por encima de la inflación, así como de la implantación permanente de un “salario universal” que llegaría a un universo de al menos dos millones de personas. Para convencer a sus compañeros de partido, Guzmán argumenta que en 2022 las arcas de la AFIP se engordarán con el ingreso de un 46,7% más que este año. Como la inflación oficial prevista es de 33%, esto implica que la recaudación tributaria crecerá en términos reales un 10% respecto de este año, y sin crear ni subir ningún tributo.

El horizonte que pueden llegar a compartir es la promoción de una “matriz tributaria progresiva”, en la que quienes contribuyan sean aquellos sectores alcanzados por el Impuesto a los Bienes Personales, se insinuó una suba en las retenciones a las exportaciones agrícolas y también en los últimos días se recalentó el debate sobre una nueva versión del aporte extraordinario a las Grandes Fortunas.

Los dos modelos de país ahora se discuten puertas adentro de la administración Fernández-Fernández.