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Cáncer de tiroides: qué lo provoca y cuáles son sus síntomas

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Todo lo que tenés que saber sobre esta enfermedad y la importancia de detectarla a tiempo
  • La glándula tiroides es una glándula con forma de H o de mariposa ubicada en la base del cuello, justo debajo de la manzana de Adán. La tiroides produce hormonas que regulan el ritmo cardíaco, la presión arterial, la temperatura corporal y el peso, es decir el metabolismo del cuerpo.

    Estas son las señales de que algo anda mal en la tiroides y podría ser cáncer de tiroides, según el portal Salud 180.

    Síntomas

    Generalmente no causa ningún signo en las etapas tempranas. Con frecuencia el cáncer de tiroides se encuentra por casualidad cuando un paciente se realiza un estudio de imagen del cuello como ultrasonido o tomografía por otra razón.

    A medida que crece, puede causar:

    Un bulto que se puede sentir a través de la piel del cuello.
    Cambios en su voz (ronquera).
    Dificultad para tragar.
    Dolor en el cuello y la garganta
    Ganglios linfáticos inflamados en el cuello.

    Causas

    No está claro. Ocurre cuando las células de la tiroides sufren cambios genéticos (mutaciones). Las mutaciones permiten que las células crezcan y se multipliquen rápidamente. Las células también pierden la capacidad de morir, como lo hacen las células normales del cuerpo. Las células tiroideas anormales acumuladas forman un tumor. Con el tiempo, pueden invadir el tejido cercano y extenderse a ganglios del cuello y a otras partes del cuerpo.

    Los factores que pueden aumentar el riesgo son:

    – Es mas frecuente en mujeres que en hombres.

    – Exposición a altos niveles de radiación (por tratamientos de cáncer en la juventud, o por exposición a radiación de accidentes nucleares o pruebas de armas).

    – Ciertos síndromes genéticos hereditarios (como el síndrome de neoplasia endócrina múltiple)

    ¿Cómo se diagnostica?

    – Examen físico. Tu médico te preguntará sobre tus factores de riesgo, buscará cambios físicos en tu tiroides y revisará los ganglios del cuello.

    – Análisis de sangre. Ayudan a determinar si la glándula tiroides está funcionando normalmente, el más importante es la hormona estimulante de tiroides TSH.

    – Estudios de imagen. El mas común y sencillo es un ultrasonido de cuello que permite ver la tiroides y los ganglios para ver si hay nódulos sospechosos.

    – Biopsia. Si el ultrasonido u otro estudio de imagen determina que un nódulo tiroideo es sospechoso, la forma más efectiva de establecer el diagnóstico es mediante una biopsia por aspiración con aguja fina. Para este estudio, con la guía del ultrasonido se usa una jeringa para extraer muestras del nódulo tiroideo sospechoso y son enviadas a patología para su estudio bajo el microscopio.

    Tratamiento

    Las opciones dependen del tipo de tumor, la etapa de presentación, así como de salud general y preferencias de cada paciente.

    – Cirugía. La mayoría son tratadas con una cirugía en la que se retira la totalidad o la mitad de la glándula tiroides. Esta operación se puede hacer con una incisión muy pequeña, de unos 3 cm, y se acompaña de resultados excelentes en la mayoría.

    – Terapia hormonal tiroidea. Después de una tiroidectomía, algunos pacientes pueden requerir tomar por vía oral tabletas de hormona tiroidea de por vida. Este medicamento aporta la hormona que antes producía la tiroides y suprime la producción de TSH por la glándula pituitaria ya que altos niveles de TSH podrían estimular el crecimiento de las células cancerosas restantes.

    – Yodo radiactivo. Algunos pacientes requieren tomar una tableta de yodo radioactivo por vía oral algunas semanas después de la operación para destruir cualquier tejido tiroideo sano restante, así como áreas microscópicas de cáncer de tiroides que pudieron no haberse retirado con la cirugía.

    Fuente: Salud 180