Coleros: un rebusque que renació en la city salteña

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6 DE Diciembre 2019 – El cepo habilitó un lucrativo negocio para “reclutadores” que cambian dólares.Pagan hasta $300 para que prestadores de DNI compren la divisa extranjera.

Los coleros solo pueden comprar en casas de cambio ya que los bancos exigen tener cuenta en las entidades. Jan Touzeau

Es un trámite de un día al mes por el que pueden sumar $300 o un poco más a sus golpeados ingresos.

Desde que la economía argentina entró en terapia intensiva tras las PASO de agosto y el cepo en el mercado cambiario se puso más duro (con el «cepo hard» luego de las elecciones generales) resurgió una de las tantas avivadas para burlar las restricciones que son noticias ante las recurrentes crisis monetarias del país. Se trata del negocio de los «reclutadores» con sus «coleros».

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De lunes a viernes, alrededor de las 10, las casas de cambio del centro de la capital salteña se empiezan a poblar de gente, de condición humilde en su mayoría, que hacen fila para comprar los 100 dólares que el Banco Central (BCRA) habilita para cada DNI al mes para la adquisición a través de ventanilla de la moneda extranjera (si es a través de cuenta bancaria se permite obtener hasta US$200 por mes).

Hay días en que las colas se extienden hasta pasadas las 17, sobre todo en las fechas de pago a los asalariados.

Quienes reclutan a los coleros les entregan el dinero para la operaciones a metros de las casas de cambio y luego los esperan a la salida de esos locales. Ayer, por ejemplo, necesitaban $6.400 para comprar sus US$100 correspondientes. La misma secuencia se repite a lo largo de la mañana y la tarde en otros dos o tres negocios de venta de divisas.

Por cada compra a quienes «prestan» sus DNI se les paga $100, según un relevamiento que hizo El Tribuno en la city salteña. Y los reclutadores se llevan $200 de ganancia por uno de esos movimientos, después de vender los dólares que consiguen en las cuevas o a los arbolitos, que pagan $67, siguiendo el cambio de ayer, por cada dólar. Esos $300 de rendimiento por una operación es la brecha entre el dólar oficial y el paralelo en este negocio donde los únicos que quedan expuestos a la ley penal cambiaria son los que alquilan su identidad por pocos pesos.

Las demoras burocráticas del Banco Central en los controles cambiarios permiten la filtración de los dólares. La entidad realiza el cruce de datos de los que adquieren dólares para atesoramiento al final de cada jornada, lo que da una ventaja a los coleros para comprar por encima del límite mensual en un solo día. Por cierto, se prevén sanciones para quienes burlan las restricciones, pero poco importa ese riesgo para ese sector tan marginado.

En tanto, los reclutadores, que no son más de cuatro personas que buscan sus «ejércitos» en barrios periféricos y en las redes sociales, salen indemnes y con una gran ganancia. El miércoles pasado, por ejemplo, un operador de una casa de cambio contó a este diario que atendió a unos 100 coleros. Es decir, vendió US$10.000 y solo por eso un reclutador se llevó $20.000 de ganancias en pocas horas.

Sanciones

La ley penal cambiaria contempla sanciones para quienes vulneran el cepo.

– Multa de hasta diez veces el monto de la operación en infracción, la primera vez.

– Prisión de 1 a 4 años en el caso de primera reincidencia o una multa de 3 a 10 veces el monto de la operación en infracción.

– Prisión de 1 a 8 años en el caso de segunda reincidencia y el máximo de la multa fijada en los incisos anteriores.

– Podrá aplicarse una suspensión hasta 10 años o cancelación de la autorización para operar en cambios. 

f: El Tribuno