domingo, marzo 3

Cómo es la nueva droga contra 17 tipos de cáncer que se aprobó en Argentina

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Se llama entrectinib. Se administra de forma oral y se indica según alteraciones genéticas presentes en el 90 por ciento de los tumores poco frecuentes.

Se calcula que hay más de 130 mil nuevos casos de cáncer por año en Argentina. Los más frecuentes son los de mama, colon-recto y pulmón. Pero la llegada de nuevas opciones de tratamiento representan un cambio de paradigma en la forma de diagnosticar, estudiar y tratar el cáncer.

¿Por qué? Simplemente, porque los pacientes ahora pueden ser tratados según los perfiles genómicos y no según el tipo u origen del tumor. Entonces, en vez de tratar esta enfermedad según dónde esté alojada, se aborda de acuerdo a la alteración genética que presente el gen NTRK o ROS1.

“Diagnosticar el perfil genómico del tumor sirve para identificar las fusiones de los genes NTRK y ROS1 y, por ende, determinar qué pacientes tienen mayores posibilidades de beneficiarse con este tratamiento. Este tipo de abordaje de tratamiento, en combinación con perfilamientos genómicos de alta calidad, permite aplicar tratamientos oncológicos personalizados”, le explica a Clarín Claudio Martín, Jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming.

¿De qué se trata la nueva terapia?

Entrectinib es una droga de última generación que se indica según las alteraciones genéticas del tumor más allá de dónde esté alojado. Es importado desde EE.UU. y se administra de forma oral.

Demostró beneficios para tratar 17 tipos de tumores sólidos diferentes, incluidos cáncer de mama, colon y recto, pulmón, páncreas, cabeza y cuello, cerebro, melanoma y sarcoma en estadios que hasta ahora contaban con pocas opciones de tratamiento.

La Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó la inscripción de la droga de la firma Roche en 2022 y el 17 de enero de 2023 autorizó su comercialización (está disponible para el paciente) para cualquier tipo de tumor sólido que presente alteraciones genéticas específicas en los genes NTRK1, 2 y 3 y ROS1.

¿Por qué es una terapia agnóstica de tumor?

“Su indicación no depende de en qué órgano se desarrolla el cáncer sino de que el tumor presente alterado algunos genes específicos, denominados NTRK1, 2 Y 3, lo que ocurre en casi el 90% de los tumores poco frecuentes”, responde Martín que también es miembro de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC).

“Lo innovador es que no está aprobada para uno, dos o cinco tipos de cáncer. Se indica para inhibir las alteraciones de los genes NTRK que favorecen el crecimiento de algunos tumores, independientemente de si estos se alojan en el cerebro, en la mama o dónde sea”, distingue martín.

¿Qué son las alteraciones genéticas?

La mayoría de los tumores poco frecuentes están ubicados en órganos diferentes y generan síntomas variados en los pacientes. Sin embargo, a muchos los une que es la misma alteración genética (puede aparecer en órganos, glándulas y tejidos) del tumor la que favorece su desarrollo y crecimiento.

“Estas alteraciones genéticas son cambios moleculares que presenta el tumor (no son hereditarios) y que permiten que la enfermedad crezca. El cambio que se produce en un gen denominado NTRK determina que el tumor crezca a través de una vía de activación provocada por este gen. La medicación que bloquea este gen (entrectinib) genera la detención del crecimiento del tumor”, le explica Martín a Clarín.

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Además, agrega que el entrectinib también puede bloquear otras de las vías, el gen ROS1, presente entre 1 o 2% de los casos de cáncer de pulmón de células no pequeñas metastásicas.

¿Cuál es la ventaja de estas terapias de precisión?

El hecho de la respuesta tumoral y el beneficio que se le otorga al paciente es mayor porque la posibilidad de que funcione la medicación que se le suministra es alta. Así lo describe Martín.

“De este modo, la inversión que hace el sistema en dar una medicación efectiva se encuentra más optimizada”. La inversión que hacemos en una terapia de precisión, como entrectinib para ROS1 o NTRAC , tenemos una alta probabilidad de que esa inversión redunde en un beneficio en el paciente y en su recuperación”, agrega en diálogo con este medio.

Estudios moleculares

La presencia de estas alteraciones genéticas se determina mediante estudios moleculares que se realizan en el país. “Hay distintos métodos para diagnosticarlas. El más utilizado es el de secuenciación genética que evalúa si el gen está alterado. Se hace en varios sitios de Argentina como Buenos Aires, Córdoba y Rosario”, desarrolla Martín.

Y agrega: “El testeo molecular hoy debería ser un estudio de rutina inmediatamente después del diagnóstico, porque es la llave para indicar el tratamiento más indicado.

Es que dentro de lo que se conoce como medicina de precisión, identificar la alteración genética que el tumor presenta permite determinar el tratamiento más conveniente.

“Tras decodificar el genoma de cada tumor, sabemos que, si indicamos la medicación dirigida para inhibir ese mecanismo tumoral, obtendremos mejores resultados que utilizando las medicaciones tradicionales, con menos toxicidad que una quimioterapia y evitando dilapidar recursos en tratamientos que serán menos efectivos o que le harán perder al paciente tiempo valioso e irrecuperable”, califica Martín.

Los papers que muestran los beneficios clínicos

Tres estudios clínicos evaluaron la eficacia y seguridad de la nueva medicación, en pacientes con distintos tipos de cáncer y fusiones en los genes NTRK y ROS1. De las 150 personas con múltiples tipos de cáncer con fusiones de NTRK tratados con entrectinib, en el 61% disminuyó el tamaño de su tumor y en 25 casos se obtuvo respuesta completa, es decir, eliminación total del tumor.

Entre los que redujeron sus tumores, la mediana de duración de la respuesta fue de 20 meses, incluso en personas con metástasis en el sistema nervioso central. La sobrevida libre de progresión fue de 13,8 meses y la sobrevida global, de 37,12.

“Son resultados más que alentadores y eran impensados poco tiempo atrás, sobre todo porque estamos hablando de tumores difíciles de tratar y enfermedades complejas en estadios avanzados”, concluye Martín.

f: Clarín