Comportamientos tóxicos a los que hay que estar atentos

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Seis conductas que no deberías tolerar

Cuando en una relación se asimilan ciertos comportamientos a fin de justificar que así es la persona, y esta es una manera de someterse a ellos, puede ser nocivo.

Esta manera de tolerar al otro, muchas veces lo realizamos porque es algo que elegimos pensando que así la relación podrá subsistir, aunque con ello las cosas no sean tan fluidas. Algunas veces, no reconocemos que en realidad estamos tolerando conductas que es necesario detener.

Quienes tienen problemas de inseguridad o apegos, cuyas necesidades emocionales no se satisficieron en la niñez, hacen esto más a menudo y durante más tiempo, que aquellos que tienen confianza en sí mismos y que es más probable que puedan definir a un comportamiento dañino porque, para ellos, eso es algo anómalo.

Los que hayan sufrido negligencia emocional durante su infancia, por ejemplo que han sido víctimas del burlas, menosprecio, marginados en sus hogares o fueron víctimas de maltratos psicológicos, son mucho más propensos a minimizar o tolerar los malos comportamientos del otro.

Los comportamientos tóxicos que para uno pueden parecer intolerable, para otro pueden convertirse en algo más o parte de sus vidas. Todos los que no sean benignos, tomarán formas tóxicas para ejercer control, y son signos de un desequilibrio de poder en la relación, así como pistas sobre las verdaderas intenciones de la otra persona.

Algunos de ellos son más obvios que otros, pero la clave es si los estás llamando por lo que son o si estás complaciendo, apaciguando, racionalizando, negando o poniendo excusas por ellos.

1. Ridiculiza tus pensamientos y sentimientos

Una manera de socavar al otro y relegar a un segundo plano sus sentimientos, es mediante la burla sutil y la marginación, restando importancia a los puntos de vista o las reacciones que mostremos ante una determinada situación.

Cuando se burla menciona que no le importa lo que pensás que no está bien, o que tus sentimientos no son importantes o tal vez sean risibles. O que tus pensamientos están equivocados, basados ​​en pensamientos confusos, o que sos demasiado sensible o emocional.

2. Te desacredita

Una cosa es quejarse de la acción o inacción de alguien y otra es criticar su carácter, repleto de ejemplos y con saña. Estas críticas generalmente comienzan con las palabras como: “nunca” o “siempre”, y lo que sigue es una letanía de todo lo que la otra persona considera que no tiene o tiene. Esto no está bien.

Si esto es un patrón en la relación y te sentís denigrado o abatido la mayor parte del tiempo, no racionalices el comportamiento de la otra persona inventando excusas para defenderlo ( negando o cambiando la visión que tienes sobre lo que hizo para poder justificarlo). Al dar excusas, fomentas el comportamiento y lo haces parecer normal.

3. Te debilita mentalmente

Este es un juego de poder, usado por personas que perciben a la otra en la relación como más débil o manipulable, detalla el blog Mente Asombrosa.

Esta clase de sujeto llama la atención sobre las percepciones o la visión de la realidad de la otra persona al negar que algo fue dicho o hecho, y luego sugiere que sos vos quien lo inventó o lo malinterpretó. Se aprovecha de lo que sabe sobre tu nivel de confianza en tus percepciones, así como tus inseguridades, sabe como socavar hasta hacerte caer debilitado mentalmente.

4. Te trata con desprecio

La burla o mostrar gestos físicos como mirar a los ojos para comunicar desprecio por vos, por tus palabras y por tus acciones, no está bien y siempre apuntarán a ejercer control. Toda relación sana requiere respeto mutuo, y la ausencia de desprecio debería ser una regla para todos. El desprecio y el abuso emocional no debe ser tolerado, porque es el preámbulo a una relación tóxica.

5. Se proyecta en vos

Este tipo de comportamiento tóxico es el truco favorito de un narcisista. En lugar de reconocer sus sentimientos y responsabilizarse de ellos,  los proyecta sobre quien tiene cerca, y si es su pareja, más aún.

Por ejemplo: se enfurece por algo, pero proyecta en tvos su rabia y te pregunta porqué estas enojado, (siendo que él es el que está enojado), de esa manera estarás sometido a defenderte y negar lo que menciona.

Esto cambia el equilibrio de poder de una manera sutil, porque mientras sos consciente de su ira -sus puños están apretados, los músculos de su mandíbula trabajando, su cara sonrojada- ahora estás a la defensiva, diciendo que no estás enojado.

Estos comportamientos tóxicos, cuando se ven en el día a día, y son tolerados para no pasar a problemas mayores, ocasionan en la persona afectada sentimientos de impotencia, lo confunden y hacen sentir que no puede ser comprendido.

6. Manipula tus inseguridades

Va más allá de enceguecer a alguien, lo paraliza, le impide hablar y lo mantiene controlado y contenido. Con este comportamiento, aprovecha el conocimiento que tiene sobre el otro.

Cuando alguien, mediante manipulaciones o actitudes negativas, discute cada manifestación que hagas sobre un tema o cuando deseás expresar lo que sentís y que no querés tolerar, te paraliza, claramente está impidiendo que te expreses, y este es uno de los comportamientos más tóxicos de todos, frustrante y degradante a la vez.

Lo peor que podés hacer es responsabilizarte por alguien que no te permite expresar, especialmente si caés en el hábito de la autocrítica o culparte por elegir el “momento equivocado” para mencionar lo que tenés la necesidad de expresar.

Fuente: Mente asombrosa