jueves, febrero 29

Con el refuerzo en los controles, se redujo al 100% el ingreso de bolivianos a Salta

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A partir del refuerzo de la frontera entre Salta con Bolivia se reforzó los controles. El ingreso de bolivianos provenientes de Bermejo, especialmente de contrabandistas, hacia Aguas Blancas, en la frontera entre Argentina y Bolivia, se redujo en un 100% debido a la intervención conjunta del Ejército, Gendarmería y la Policía provincial de Salta, que reforzaron la zona con más efectivos.

En los últimos días, los bagayeros que transportan prendas textiles y otras mercaderías ya temen ingresar a territorio argentino debido a la estricta vigilancia por sendas ilegales después de cruzar a nado las aguas del río Bermejo.

Según informó Clarín, los efectivos militares realizan cada día patrullajes aéreos en un helicóptero para alertar sobre la presencia de bolivianos y la Policía provincial de Salta actúa de forma inmediata para cerrarles el paso.

A estas fuerzas de orden se suma también la intervención de miembros de la Gendarmería Nacional Argentina.

«Están trabajando tres fuerzas de seguridad en la localidad fronteriza para impedir el ingreso de personas de nacionalidad boliviana. La vigilancia va continuar hasta que culmine la cuarentena dispuesta por el Gobierno de la Nación por la pandemia», dijo el jefe de la Comisaría 26 de Aguas Blancas, Marcelo Magriña.

En su criterio, disminuyó considerablemente el ingreso de bolivianos por los pasos ilegales, en comparación hace una semana atrás cuando se produjo el descontrol.

El cónsul boliviano en Orán, José Luis Gandarillas, afirmó que se llevan reuniones entre autoridades de ambos países para evaluar las opciones de solución al asunto comercial fronterizo, en el marco de las restricciones por la pandemia del Covid-19.

Trabajadores gremiales de la ciudad de Bermejo enviaron una solicitud a la Cancillería de Bolivia para que gestione un corredor comercial y hasta ahora no existen avances.

Por su parte, Ángel Cazón, representante de los bagayeros, develó que el 40% de la población de esta localidad boliviana se dedica al contrabando «hormiga» por ser la única fuente de trabajo para ellos ante la falta de iniciativas de las autoridades locales.

«Nos corretean a punta de pistola y nos amenazan. Ya no se puede internar mercadería de productos comestibles desde Aguas Blancas ni transportar a territorio argentino», lamentó Cazón.

Pese a los reclamos, Argentina persiste con la vigilancia y el cierre fronterizo con Bolivia que puede prolongarse hasta fin de año en función a que se controle y disminuya el contagio por la pandemia que puso en vilo al mundo.