Con un llamado desde China,Alberto selló la tregua conCristina después del portazo de Máximo

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El presidente y la vice discutieron los pasos a dar para recomponer la unidad del espacio y afrontar la agenda parlamentaria. El ministro de Economía confía en despejar dudas sobre el acuerdo con el ala dura.

El vuelo AR1092 de Aerolíneas Argentinas, procedente de Bridgetown con el Presidente y la delegación que lo acompañó a Rusia, China, España y Barbados, aterrizará en el aeropuerto de Ezeiza el miércoles en la madrugada. Para entonces, Alberto Fernández espera haber dado suficientes señales de unidad al interior del Frente de Todos para que la disputa que generó el entendimiento con el FMI no eclipse -una vez más- la gestión.

Desde China, donde el Gobierno recogió compromisos de inversiones por u$s 23.000 millones, Fernández mantuvo una conversación telefónica con la vicepresidenta, Cristina Kirchner, para evaluar los daños que dejó la intempestiva renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque oficialista en la Cámara de Diputados, y resolver de qué manera se preservará la unidad del espacio, condición sine qua non para la supervivencia política más allá de 2023 de los integrantes del bloque.

El dato, consignado primero por El Cronista por fuentes oficiales, fue confirmado  después por el mismo Fernández en un Zoom desde Barbados. «Hablé con Cristina desde Beijing y le conté cómo seguíamos (en referencia al acuerdo con el Fondo)», reveló el Presidente, según consignó el diario Clarín. Y completó: «Hablé con Cristina de temas generales. La verdad, a las especulaciones en los medios yo no les doy importancia». 


La conversación del mandatario y la expresidenta dio pie a una reunión de «embajadores». El más cristinista de los ministros, el titular de la cartera de Interior, Eduardo «Wado» De Pedro, concilió con el jefe de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, un mensaje de paz que debía bajar a todos y reordenar las piezas para no enturbiar el inminente tratamiento del programa acordado con el Fondo.

Al respecto, el portazo de Máximo Kirchner no solo golpeó el anuncio con el que Alberto pretendía recuperar protagonismo. También sembró dudas en Washington sobre la autoridad con que negocia Martín Guzmán, y la capacidad de cumplir la palabra empeñada.

Fernández, al llegar el lunes por la tarde a Barbados.

Para remediar el impacto, el titular del Palacio de Hacienda se comprometió la semana pasada, en Moscú, a reunirse ni bien volviera a Buenos Aires con el hijo de la vicepresidenta. 


Según su parecer, Máximo actuó «de buena fe», al igual que él, y por eso confía en que la conversación podrá llegar a buen puerto. Así se lo dijo el economista al presidente de la comisión de Relaciones Exteriores, el diputado Eduardo Valdés, que integró la comitiva presidencial y, asimismo, ha jugado a componer los ánimos entre facciones en más de una oportunidad.

Ni bien arribado a Barbados, desde el entorno presidencial rechazaron que la interna oficialista haya generado un reclamo por enroque de piezas en el gabinete presidencial. En la Casa Rosada negaban que el ministro del Interior y referente de La Cámpora, «Wado» De Pedro, pudiera pasar a dirigir la cartera de Justicia y Derechos Humanos, para darle salida al ministro Martín Soria, como se especuló el fin de semana.

La pretendida vacante en Interior, sin embargo, daría lugar al retorno del santafesino Agustín Rossi, aliado al Presidente, al gabinete, tras renunciar a Defensa para competir sin suerte en las pasadas elecciones.

f: Cronista