El tiempo - Tutiempo.net

Crimen y piedad en un basural de Tartagal

0
52

9 DE Octubre 2019 – 02:00 Mató a su amigo, compañero en la miseria durante una década, y se arrodilló a llorar junto a su joven víctima hasta la llegada de la policía.

La piedad o arrepentimiento de un criminal, la imagen.

Un brutal homicidio se produjo ayer en horas de la tarde en un potrero lindante al basural municipal de la ciudad de Tartagal. En ese lugar, dos jóvenes se enfrentaron por la prioridad de lo que pudiera haber de valor en una camionada de residuos que hacía su ingreso al predio municipal y como no había acuerdo comenzaron a pelear.

Según testigos que aportaron a nuestro medio, la pelea entre los dos jóvenes veinteañeros fue mano a mano.

A fines de mayo de 2018 asesinaron a un hombre en ese mismo vertedero de Tartagal. En aquella ocasión se habló de que el hombre al parecer fue ajusticiado en un camino vecinal que colinda con el basural y con un asentamiento llamado La Mosca. El hombre murió por una herida de arma blanca.

La fuerza de los cartoneros era aparentemente pareja hasta que uno de ellos se armó de una piedra con la que golpeó de manera tremenda sobre la humanidad de su compañero de miseria.

Según fuentes de la zona, uno de los jóvenes finalmente cayó ensangrentado y fue rematado con un puñal cuando ya estaba yacente.

Otra versión dijo que la puñalada fue artera y cuando el joven cayó herido fue golpeado con la piedra que quedó en la escena del crimen, a un costado del cuerpo de la víctima.

Los pocos presentes nada pudieron hacer y solo atinaron a alejarse del lugar.

El homicida, amigo de su víctima durante más de una década, en la cual asistían diariamente al predio del basural para obtener su sustento y el de sus familias no huyó.

Según la fuente, tras consumar el crimen y ver inerte a su amigo cayó en la cuenta del daño provocado y pidió a uno de los testigos que llamara a la Policía.

Desde ese mismo instante el joven intentó reanimar sin éxito a su amigo, y posteriormente se quedó llorando junto al cuerpo del mismo hasta la llegada de la fuerza del orden.

La Policía identificó entonces a la víctima como Elio Ponce, de 24 años, y al victimario como Dante Romero (de 21).

En la escena quedaron los elementos probatorios en el mismo lugar donde cayeron; el homicida -según los testimonios- nunca se apartó de su víctima a quien incluso la puso sobre sus brazos.

Consultada la fuente, aseguró que cuando se produjo la pelea los jóvenes se hallaban alucinados por sustancias prohibidas y alcohol y que la pelea inicial cuando ingresaba el camión de los residuos había sido una exhibición de fuerza colosal.

«La muerte lo llamó a la cordura», fue el comentario en la decena de familias que viven de este trabajo en el vertedero de la ciudad de Tartagal.

La Policía, tras escuchar lo que el joven balbuceaba, lo esposó y lo condujo al patrullero, sin que el criminal ofreciera ninguna resistencia.

Al respecto, la fuente aseguró que el chico no quería despegarse de quien se dijo fue su conductor durante años en la triste tarea de sobrevivir de la basura urbana.