Denuncian penalmente al titular de la Aprevide por acoso sexual y abuso de poder

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  • 2020-02-02

La presentación fue realizada en la justicia el 24 de enero contra Juan Manuel Lugones, máxima autoridad de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte.

El pasado 24 de enero, el secretario ejecutivo de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APreViDe), Juan Manuel Lugones, fue denunciado en la UFI Nro. 15 de La Plata por la oficial ayudante de la policía, Mariana Soledad Buratti, quien afirma haber sufrido abuso sexual, acoso laboral y abuso de poder por parte del funcionario bonaerense, quien será notificado en el día de mañana.

La agente afirmó que la enviaron a trabajar en la dirección de Seguridad en el Deporte, que estaba a cargo del comisario inspector Javier Fredes y donde funcionaba la APreViDe. Tras diez meses de desempeñarse en dicho espacio, Lugones pidió su traslado para que trabajara directamente con él en la Agencia de Prevención.

Buratti sostuvo que comenzó a trabajar como su secretaria y él siempre le preguntaba por sus gustos personales. Era “muy amable”. Además, la llamaba para cenar y ella le ponía excusas para rechazar la invitación, pero luego él la trataba mal en el trabajo o la castigaba enviándola a canchas donde no le pagaban viáticos.

“Yo me hacía la tonta y evitaba cualquier tipo de situación que pudiera dar lugar a malos entendidos”, explicó. En este marco, la denunciante dio detalles de cómo, al menos en dos oportunidades, Lugones trasladó a mujeres que mantenían un romance con él, ya sea para mantenerlas cerca cuando estaba con ellas o para alejarlas cuando cortaba el vínculo. 

En una oportunidad, el titular de APreViDe le tocó la cola y, trabajando en Mar del Plata, le dijo que fuera a cebarle unos mates a la habitación, lo cual la denunciante no hizo pero, a pesar de ello, él se metió en su cuarto para verla dormir. “Mis compañeros nunca me dejaban sola porque sabían de todas esas cosas”, contó la mujer policía ante la Justicia.

“Si no le daba bolilla como él quería, me trataba con hostilidad o me daba órdenes a través de otras personas”, manifestó Buratti. Luego, la trasladó a la DDI La Plata y le advirtió, a través de otros compañeros, que ahí nadie la iba a ayudar. De allí la enviaron a Berazategui, donde los jefes le manifestaron que no tenían ningún problema con ella, pero comenzaron a obligarla a trabajar entre doce y trece horas diarias, solo porque tenían la orden de hacerlo. 

Cabe recordar que, paradójicamente, Lugones trabajó en el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y construyó su carrera en la defensa y promoción de los derechos de las víctimas, tal como describe la página oficial de APreViDe. Asimismo, en la AFIP aparece registrado brindando servicios personales como astrología y espiritismo, tiene una fortuna de deuda en cheques rechazados y percibe 172.751,39 mensuales por su labor en el ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. 

“Tengo un legajo impecable y hasta ahora acepte los traslados sin quejarme, pero esto ya es demasiado”, explicó la denunciante, y sostuvo que tenía conocimiento de que otras personas quisieron denunciar, pero no lo hicieron.