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Desde México, Evo Morales se defendió de las acusaciones de fraude: “Nunca pedí que hicieran algo ilegal»

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Asilado en México, el expresidente de Bolivia también arremetió contra la OEA: «Están al servicio del Imperio del Norte». El pedido a las Fuerzas Armadas y la Policía.

Un día después de su llegada a México, el expresidente de Bolivia, Evo Morales, brindó un discurso televisivo en el que se defendió de las acusaciones de fraude en las elecciones del 20 de octubre. «Nunca he pedido a las autoridades que hicieran algo ilegal», manifestó.

«Vengo de las familias que practicamos el no mentir y el no robar», comenzó el líder indígena, que sostuvo que no pidió «ayuda» de ningún tipo a instituciones como el Tribunal Supremo Electoral.

Por el contrario, denunció que durante las movilizaciones convocadas por partidos opositores en su contra el día 21 de octubre se quemaron tribunales departamentales y actas de escrutinio en Potosí, Sucre y Pando. «Hubo fraude, fraude, fraude», manifestó.

Posteriormente, Morales criticó el informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA), en el que se reflejaron múltiples irregularidades durante las elecciones presidenciales. Al respecto, sostuvo: «La parte más importante dice que el MAS de Evo ganó, pero que no estaban seguros si en primera vuelta. Entonces, deberían haber dicho que había segunda vuelta, y no llamar a nuevas elecciones».

Ante esta situación, el exmandatario denunció que el organismo no se encuentra al servicio de los pueblos latinoamericanos, sino de EEUU. «Habría que cambiarle el nombre a Organización de los Estados del Norte», expresó.

Morales también se refirió a su dimisión, y afirmó que se debió a los diversos actos de violencia que se dieron el día anterior, entre los que denunció la quema de la casa de su hermano y de varios de sus gobernadores, además de amenazas de muerte a múltiples funcionarios. «Ahora que renunciamos, paren. ¿Por qué siguen con la violencia?», preguntó.

«Mi gran delito es ser indígena, este es un problema de clases», concluyó el exmandatario, que denunció un motín y un golpe de Estado por parte de la Policía. «Faltando minutos para que yo renuncie, el comandante me pide la renuncia», agregó.

Más tarde, Morales pidió a las fuerzas de seguridad dejar de usar las «armas contra el pueblo», y llamó a cívicos y políticos de todos los espacios a participar de un «diálogo nacional con agenda abierta».