Desidia K: ruinas del “Tren de los Pueblos Libres”, a 9 años de su inauguración

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La aventura de unir Buenos Aires con el Uruguay a través del puente del complejo de Salto Grande, duró tan sólo cinco meses desde el acto inaugural en agosto de 2011. Hoy trasladan los vagones a la Isla Talavera, lugar que albergará los restos de la ya conocida desidia K. La segunda edición del “Tren de los Pueblos Libres”, inaugurada allá por el año 2011, significó en ese momento no sólo la apertura de una nuevo medio de comunicación, sino también la vuelta de un “símbolo importante de integración y unidad entre dos pueblos”, en palabras de la actual vicepresidenta. Sin embargo, al igual que muchos proyectos de obra pública inaugurados durante la “década ganada”, quedó en la historia por volverse obsoleto.

El tren pudo hacer sólo cinco viajes, debió sortear problemas en las vías y falta de demanda, hasta que el servicio finalmente quedó interrumpido cuando el Gobierno le rescindió el contrato de concesión a Trenes de Buenos Aires (TBA), a raíz de la tragedia ocurrida en la estación de Once.

Hoy, los restos de la ilusión kirchnerista, son solo restos. Un ferroaficionado de la provincia se comunicó con un medio local y advirtió sobre la situación en la que se encontraba el tren. “Los llevan de Zárate a la Isla Talavera. Allí van a quedar”, describió la fuente consultada por El Entre Ríos, haciendo referencia al traslado de los vagones que tendrá como ente responsable a Trenes Argentinos.

Nueve años atrás, Sergio Urribarri, gobernador de Entre Ríos durante el período 2007-2015, se había galardonado con bombos y platillos la conversión de la provincia en una región central del país, con lo que representaba el proyecto en materia de mejoras.

Entre Ríos tiene una fuerte apuesta al tren por lo que significa en la historia de esta provincia, pero también por lo que representa como necesidad de infraestructura de trasporte de cargas y de personas. Ahora se le agrega esta oportunidad de hacer que parte del recorrido entrerriano sea parte de un recorrido internacional, lo que le da un impulso enorme a nuestro proyecto”, relató el ex mandatario antes de la inauguración, según lo constatado por la Secretaría de Comunicación de la provincia.

 

 

El tren había comenzado a correr el 29 de agosto de 2011, emprendiendo la aventura de unir Buenos Aires con el Uruguay a través del puente del complejo de Salto Grande. En ese entonces, la presidenta Cristina Fernández y el gobernador entrerriano Urribarri llegaron a Estación Ayuí a las 17.14 y luego de saludar al público presente subieron al tren de la empresa Cometrans. La formación estaba compuesta por cuatro vagones pintados de celeste y blanco, ploteados por fuera con distintas imágenes del carnaval entrerriano y el puerto de Montevideo. Del otro lado los esperaba el mandatario uruguayo, Pepe Mujica.

El último viaje realizado fue el 13 de febrero de 2012 entre Pilar (Argentina) y Paso de los Toros con pasos desde Concordia a Salto, a través del puente internacional en la represa de Salto Grande. El 16 de marzo de 2012, AFE (Administración de Ferrocarriles del Estado) envió una primera carta a TBA planteando que existía una deuda de la empresa argentina por uso de combustible por $ 305.857. Luego hubo otras, pero ninguna fue contestada. “Nadie se hizo cargo“, dijo Alfonso Lereté, director de AFE.

El tribunal que tuvo a cargo el juicio por la tragedia de Once, en la que murieron 51 personas y otras 789 resultaron heridas, había pedido investigar en su momento si existían delitos al otorgar la concesión a las empresas Trenes de Buenos Aires (TBA) y Cometrans –pertenecientes a la familia Cirigliano– de los servicios ferroviarios conocidos como “El Gran Capitán” y el “Tren de los Pueblos Libres”, considerados deficientes.

Quien estuvo en la mira del fiscal Franco Picardi, junto a otros funcionarios, había sido el propio Urribarri, ya que durante su gestión provincial no se les rescindió el contrato a las empresas concesionarias a pesar de los reiterados incumplimientos constatados por el organismo interno de control. Es más, se les permitió al consorcio empresario ampliar sus negocios, lo que para Picardi resultó relevante para investigar esa connivencia entre empresarios y funcionarios.

Así mismo, el ex senador nacional Augusto Alasino, había dicho en 2016 que el actual embajador argentino en Israel podía quedar “pegado” con el tema de Ricardo Jaime: “Creo que Urribarri y el que estaba abajo inmediato que era (Carlos) Molina, en cualquier momento quedan pegados a costa de Jaime. En la metodología de la compra de trenes, vagones y máquinas están muy cerca de lo que hizo Jaime cuando compró los trenes usados que nunca anduvieron”, expresó en una entrevista con Página Política. En ese marco, había advertido que “en Entre Ríos jugaron con el cariño de los ferroviarios con su tren, los engañaron, compraron vagones, máquinas que nunca anduvieron“.