sábado, mayo 25

Desvíos millonarios y una vida de lujo que pende de un hilo:Urribarri,¿cerca de prisión?

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La Fiscalía de Entre Ríos pidió este jueves doce años de prisión para el ex gobernador entrerriano y actual embajador en Israel, por una defraudación millonaria contra el Estado; detalles de la vida de lujo que mantuvo Urribarri y un repaso por las causas que más lo comprometen

La anécdota surgió del propio juicio oral que se lleva adelante contra el ex gobernador Sergio Urribarri, pero sirve para pintar de cuerpo entero el modo en el que el ahora embajador ante Israel usó el poder del Estado en beneficio propio y de su familia.

El titular de una empresa de publicidad contratada en 2015 para pautar spots de la candidatura presidencial de Urribarri contó ante la Justicia que la familia del entonces gobernador se alojó en el Costa Galana, gastó 36 mil dólares en pocos días, y se fue sin pagar del clásico hotel marplatense.

Así lo contó el empresario dueño de PuntoArt, Jorge Nigro, al ser indagado por el fiscal Gonzalo Badano. Ante el fiscal, el empresario contó que la familia Urribarri se alojó en el Hotel Costa Galana de Mar del Plata, tras una intermediación que hizo él en persona con el hotel. Agregó que cuando concluyó la estadía, la familia salió sin pagar y la deuda fue cargada a su empresa. Remarcó que esa factura nunca fue abonada. La deuda es equivalente a 36.000 dólares de enero de 2015.

En las últimas horas, este castillo de corrupción comenzó a resquebrajarse por primera vez, luego que el Ministerio Público Fiscal pidiera 12 años de prisión para el exgobernador por “negociaciones incompatibles con la función pública”. Además, se le imputa el delito de peculado e incumplimiento de los deberes de funcionario público. La fiscalía también pidió la inhabilitación absoluta perpetua. En total están acusadas 13 personas en el marco de una investigación penal preparatoria que contempló cinco grandes causas de corrupción. Al exgobernador Urribarri se le imputan cinco hechos.

Otras causas que lo salpican

En un trabajo que constó de 18 capítulos y 445 páginas, con prólogo de Nicolás Wiñazki, el periodista Daniel Enz publicó en 2017 un libro titulado El Clan, donde transitó por la historia política del ex mandatario provincial, la incidencia de su grupo familiar y la de sus principales colaboradores en las últimas administraciones de gobierno.

En una nota de opinión escrita para un medio local, Enz detalló cómo la vida política de Urribarri estuvo siempre ligada a la corrupción: “Entre 1995 y 1999, en que siguió como diputado provincial del PJ, fue denunciado por el manejo irregular de subsidios. Inventaban subsidios para la gente, que nunca se enteraba de ello y los cobraban ellos mismos. Manejaron a su antojo la causa judicial, de la mano de la entonces abogada defensora Claudia Mizawak, que fue luego fiscal de Estado y posteriormente vocal y presidenta del alto cuerpo judicial”.

Su testaferro principal, el paraguayo Diego Armando Cardona Herreros, le administró, según la pericia judicial de la causa por enriquecimiento ilícito que lo tiene cercado, más de 11 millones de dólares entre 2008 y 2015, que era dinero del Estado. El mismo empresario, beneficiado por varios contratos generados por Urribarri en Entre Ríos, también está siendo investigado por la justicia”, relató el periodista en su columna.

Tres de las causas por las que se lo imputa al “padre de familia” están a la espera del juicio oral y público: la “causa de la vaca”, en la que se investigó el supuesto direccionamiento de publicidad; la del “sueño entrerriano”, que contiene tres investigaciones (parador playero, solicitada contra los fondos buitre y la contratación de la productora del empresario Jorge “Corcho” Rodríguez, Nelly Entertainment SA ) en las que se indagó en relación a las contrataciones antes de la campaña presidencial de 2015; y en la que está acusado de beneficiar con pauta al empresario pizzero Germán Buffa.

Las polémicas se remiten incluso al 2014 -año en el que Urribarri se encontraba al frente del Ejecutivo de la provincia de Entre Ríos-, cuando se dio a conocer el hallazgo de 20 kilos de cocaína en uno de los autos oficiales.

El protagonista fue Marcelo Alejandro Acosta, quien manejaba uno de los coches oficiales del entonces gobernador. El hecho en sí había acontecido en mayo de ese año, pero luego de ciertas tratativas direccionadas a ocultar lo ocurrido, se conoció tres meses después.

Cuñado

Juan Pablo Aguilera fue considerado un pilar fundamental en el andamiaje corrupto que representaron los Urribarri. Cuñado de Sergio, era quien concentraba el dinero que primero recaudaba su otro cuñado Alejandro Almada después del cobro de los sueldos que hacían los demás integrantes de la banda. Las estimaciones indican que Aguilera le llevaba por mes entre 200 mil y 300 mil dólares a Urribarri, de esa recaudación que se hacía.

La causa lleva el N° 87933 y fue abierta en septiembre de 2018. Actualmente está pendiente de realización la pericia que determine si hubo un perjuicio y, si lo hubo, a cuánto asciende el monto. La Fiscalía habla de un perjuicio de $2000 millones entre 2008 y 2018.

Esposa e hijos, involucrados

Las causas por enriquecimiento ilícito que investiga el fiscal Gonzalo Badano comprenden tanto a la esposa de Urribarri, Ana María Aguilera como a sus hijos Mauro, Bruno y Franco. Se trata del legajo 26585.

Para explicar el crecimiento desproporcionado del patrimonio de la familia, fue clave el rol de Daniel Cardona Herreros. En junio del 2018 se secuestraron computadoras de la empresa Relevamientos Catastrales SA, procedimiento que tenía por objetivo analizar los mails que intercambiaban Urribarri y el empresario paraguayo. A partir de ellos, se intentó comprobar cómo una empresa contratada por el Estado entrerriano entre 2007 y 2014 financió varios de los gastos personales y lujos del ex Gobernador y su familia a cambio de contratos millonarios con el Gobierno provincial. Fue a través de un informe pericial que se pudo demostrar cómo Cardona Herreros direccionó en forma de coima alrededor de 11 millones de pesos que pasaron a formar parte del patrimonio de la familia política.

En los asientos contables de Relevamientos Catastrales también figuraban pagos a la firma Kriptax Inc, la empresa sojera a nombre de los hijos de Urribarri que fue constituida como sociedad con la ayuda de la escribana Marta Cascales, esposa de Guillermo Moreno. Los viajes a Miami y a La Habana no dejaron de faltar.

Por otra parte, Mauro Urribarri, hijo del exgobernador, se vio envuelto en una trama de violación y trata de personas. Para el 2014, año en que Gustavo Alfonzo -uno de los implicados- fue detenido, el hijo del exgobernador ya era secretario de la Cámara de Senadores de la provincia. Más adelante, en diciembre del 2015 asumió como ministro de Gobierno de la actual administración justicialista.

Una de las víctimas de la explotación relató en su momento que Urribarri (hijo) era uno de los que la frecuentaban: “Ellos sabían que nosotras éramos menores, pero no les importaba. Nos obligaban a tener sexo con ellos, por dinero y nos hacían tomar cocaína y alcohol con ellos, en cada encuentro”, expresaba la joven.

En esa entrevista exclusiva con Daniel Lenz, la joven señaló sin titubear a Fernando Rougier como otro de los participantes de esas fiestas. Fue quien estuvo a cargo del área de Minoridad en Concordia, en momentos en que menores de edad eran sometidas a toda clase de abusos sexuales y consumo de estupefacientes y alcohol.

Hechos estremecedores y delitos de corrupción envuelven a esta familia de políticos que, con una suerte de impunidad total, constituyen en todas sus formas la fiel representación de un dicho popular: “lo que se hereda, no se roba”. Seguramente a su entender, lo ajeno sí.