martes, abril 16

El duro cruce de Berni y Arroyo Salgado en una YPF de San Isidro

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Nota extraída de Clarín por Héxtor Gambini

Casi a los gritos, la jueza le recriminó a Berni por la campaña sucia contra Nisman que sufrieron sus hijas.

Fue el domingo al mediodía, cuando la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, regresaba de buscar unos papeles en su juzgado, donde estaba de turno, y paró a cargar nafta en la YPF de Márquez y Rolón, a metros de la Panamericana. Entonces vio que en la línea de surtidores de al lado paraba una camioneta de la que bajó Sergio Berni y otro hombre. Se metieron en el área comercial y regresaron. La jueza los esperó parada al lado de su coche.

-Lamento que tengas que terminar tu carrera de esta manera… ya ni al baño podés ir sin custodia-, le dijo ella.

Berni apenas balbuceó que su acompañante no era un custodio.

-Y también quiero decirte que no pudieron destruir a mis hijas… una se recibe de arquitecta en la UBA y la otra viaja con una selección de hóckey, así que toda esa campaña que hicieron para ensuciar a su padre y destruirlas a ellas no sirvió de nada.

Las hijas de Sandra Arroyo Salgado son las hijas del fiscal Alberto Nisman.

Berni fue el secretario de Seguridad de Cristina Kirchner y uno de los primeros en llegar al departamento de Puerto Madero donde Nisman apareció muerto tras haber denunciado a la Presidenta por el Pacto con Irán.

Llegó, incluso, antes que la fiscal Fein.

Tenía las zapatillas embarradas porque venía del campo.

Más de 60 personas caminaron por el departamento donde se debían preservar pruebas. La mayoría era de las fuerzas federales a cargo de Berni, que mientras dejaba hacer hablaba con Cristina desde la escena del crimen.

Mientras estaba allí mismo, adentro del departamento de Nisman muerto, habló con la Presidenta cinco veces. Durante esa noche lo hizo 26 veces más.

Aquella madrugada, Sandra Arroyo Salgado -que estaba en Europa con sus hijas- le pidió a Berni que esperaran a los peritos de la familia antes de que comenzaran a hacerle la autopsia a Nisman. El pedido no se cumplió.

“Ese reclamo a Berni la jueza se lo tenía guardado desde hace casi 9 años”, describió a Clarín alguien que confirmó el duro cruce del domingo.

Aunque no llegaron a gritarse, el tono del intercambio subió hasta volverse enérgico.

“Fue acalorado”, describió un testigo.

Todo duró entre 5 y 10 minutos. Arroyo Salgado estaba sola. A Berni lo acompañaba más gente.

La jueza vincula a Berni con la campaña sucia contra Nisman cuando, tras su muerte, se empapeló Buenos Aires con fotos del fiscal junto a jóvenes modelos en playas paradisíacas.

Antes de los afiches, un abogado vinculado al gobierno fue a ver a la jueza para decirle que se “calmara un poco” y le anticipó que podrían aparecer cosas de la vida privada del fiscal.

Ella le dijo que no le importaba y que seguiría impulsando la investigación del crimen.

Las fotos aparecieron de inmediato, mientras Aníbal Fernández -entonces Jefe de Gabinete de Cristina- decía que Nisman, la víctima, era “un sinvergüenza”.

Berni se desvinculó de aquel apriete.

-Lamento que nunca me hayas querido escuchar… conmigo te estás equivocando-, le respondió a la jueza este domingo, delante de otros clientes que oían todo.

Arroyo Salgado subió la apuesta y le enrostró la derrota electoral.

-¿Para qué voy a hablar con vos? No voy a perder el tiempo… Por suerte la gente se dio cuenta de quiénes son ustedes. Ahora vamos a poder trabajar en libertad, sin amenazas ni extorsiones…

Ella subió al auto y se fue. Él entró a su camioneta y salió segundos después.

Berni aún es ministro de Seguridad en la provincia y senador provincial electo. Su actuación aquella noche en la escena del crimen de lo que para la justicia fue el asesinato del fiscal sigue en la mira.

Las sospechas acerca del papel de los funcionarios de Cristina sobre la muerte de Nisman -que este martes hubiese cumplido 60 años- siempre vuelven, aunque sea en el cruce casual de una estación de servicio y en vísperas de que asuma un nuevo gobierno.