El expresidente español Felipe González: “Se quiere enfrentar al neoliberalismo con el neopobrismo”

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El exmandatario habló con Clarín sobre la gestión de la pandemia de los distintos gobiernos y criticó a Boris Johnson Felipe González, presidente del gobierno español, entre 1982 y 1996, asegura que ninguna experiencia que haya tenido en el poder se compara con los interrogantes que disparó la irrupción del coronavirus en el mundo. “Nunca he vivido un momento de incertidumbre multidimensional como el que estoy viviendo ahora, hay incertidumbre por la pandemia y sus consecuencias contra la salud, incertidumbre por la educación, por las consecuencias económicas y políticas y geopolíticas”, reflexionó el también antiguo secretario general del PSOE.

Además, criticó a los populismos de distinto signo por tener respuestas “simples a problemas complejos” y dijo que “se quiere enfrentar al neoliberalismo con el neopobrismo”. 

En el epílogo del ciclo de entrevistas “El mundo después de la pandemia”, de Clarín, González aseguró: “Nadie que llega al poder y se encuentra un golpe tan duro como el de la pandemia puede dejar de pensar que hay un antes y un después. Se supone que el liderazgo sirve para ofrecer certidumbre a los ciudadanos”.

El expresidente reclamó acuerdos políticos para gestionar la emergencia sanitaria y económica que desató el covid-19: “Lo que yo creo que hay que hacer es crear una dinámica de acuerdos sucesivos. En España (la ausencia de acuerdos) es muy evidente. Llevamos 3 años con un presupuesto prorrogado. Imagínense lo que era un presupuesto para 2018 y lo que necesitamos para 2021”, sostuvo.

González comparó la diferencia de los resortes para hacerle frente a la crisis potenciada por la pandemia en Europa y en América latina: “El Banco Central Europeo sigue teniendo la tasa en el cero por ciento. Europa ha puesto a disposición de los Estados-miembro 750 millones de euros en un plan para la reconstrucción. Algo así es inimaginable en América latina”, señaló. Enseguida dejó uno de los diagnósticos más preocupantes en los sesenta minutos de entrevista. “En mi recuerdo, desde la recuperación democrática, América latina nunca ha estado tan dividida como ahora”, sentenció González, colombiano por adopción y fuente de consulta de innumerables mandatarios de la región.

González advirtió que la dicotomía entre salud y economía que abrió la pandemia es en parte falsa; aunque situó el derecho a la salud como uno superior a los demás: “Los técnicos tienen que aportar su criterio y los políticos tienen que tomarse en serio los criterios técnicos para proteger la salud y proteger la salud no es solo del virus, también del hambre, de la desocupación, de la tensión que genere en muchos lugares la imposibilidades de moverse”, expresó y marcó las dificultades de las familias pobres para atravesar el confinamiento en hogares con carencias estructurales, aunque enfatizó que la prioridad es “acabar con el virus”.

González también repartió críticas para el primer ministro británico Boris Johnson, que cambió su discurso y estrategia luego de contraer el virus y pasar por una unidad de terapia intensiva y ahora analiza la posibilidad de recurrir a las fuerzas armadas para garantizar el cumplimiento de una nueva cuarentena: “He visto antes de la pandemia a muchos presidentes que cuando tienen que anunciar una decisión dura tienen a los comandantes de la Fuerzas Armadas detrás suyo”, señaló.

Comparó esas acciones, que desaconseja, con las del ejército español que aportó un rastreadores profesionales y asistencia logística: “No hay que incurrir en el error de que las Fuerzas Armadas hagan funciones policiales. Pueden ayudar en cualquier tipo de catástrofes, y suelen ser muy eficientes porque se pasan la vida estudiando escenarios de complicación”, diferenció.

Por último, en el cierre del ciclo que cuenta con el acompañamiento empresario de Pan American Energy, Desa y Techint, y con el auspicio de Newsan y Crossfinder; González se refirió a la situación en Venezuela y tampoco dejó lugar a las dudas. “(Nicolás) Maduro ejerce un poder de facto. No tiene legitimidad de origen ni de facto. Yo creo que es más una tiranía que una dictadura, porque no hay reglas”, afirmó. Destacó que el sucesor de Chávez convirtió al país más rico de América latina en un Estado fallido. “Es su mayor contribución, la historia se lo demandara seriamente”, sentenció y argumentó que no guarda esperanzas de que Maduro convoque a elecciones democráticas razonables.