viernes, febrero 23

El médico que realizó la autopsia:“La mayoría de los golpes fueron en la cara y el cráneo”

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Los acusados de matar a golpes al joven en la puerta de un boliche de Villa Gesell en el año 2020 enfrentan la segunda semana de audiencias.

Una nueva semana de audiencias inicia este lunes para el juicio en el que se investiga el crimen de Fernando Báez Sosa. La novedad se da por la decisión de la defensa de los rugbiers acusados de quitarse el barbijo, lo que permite ver sus rostros por primera vez desde que fueron arrestados tres años atrás.

En lo que es la sexta jornada del juicio, comenzaron a declarar como testigos el forense que realizó la autopsia al cuerpo de Báez Sosa, cuatro médicos, dos policías y funcionarios municipales y judiciales.

El primero de ellos fue Carolina Giribaldi Larrosa, quien oficia como médica generalista y emergentóloga desde hace 18 años en el Hospital municipal de Villa Gesell.

Ante el tribunal, contó que la madrugada del 18 recibió un llamado al 107 a las 5, que avisaba sobre “un masculino inconsciente en la vía pública”. “Fuimos en ambulancia y encontré a este joven sin signos vitales. Estaba siendo asistido por personal. No identifiqué si era de los bomberos. Le estaban haciendo RCP. Le había colocado un DEA. Se trata de un desfibrilador automático muy sencillo de utilizar”, afirmó. La ambulancia, según ella, tardó entre siete y nueve minutos en llegar.

Consultada acerca de cómo se constató que Fernando no tenía signos vitales, la mujer respondió: “No tenía movimiento respiratorio y no tenía pulso”. Además, comentó que en el viaje al hospital se le continuó practicando RCP y con oxígeno porque no tenía signos vitales.

“Yo le hago la constatación de los sinos vitales entre las 5.07 o 5.09. En ese momento el desfibrilador externo automático (DEA) informó: ‘Paciente en asistolia. Continúe el masaje cardíaco’. Cada vez que me detenía para ver el monitor, es decir, si había alguna respuesta del corazón, el aparato volvía a decir lo mismo. Cuando el paciente está en asistolia, el DEA no dispara. Recién lo hace cuando se recupera el ritmo. Si eso hubiera pasado el DEA lo hubiera censado e indicado que me alejara para volver a un ritmo normal”, explicó la testigo.

Y añadió: “Lamentablemente no hubo ninguna respuesta. Cuando llegué al hospital hice el pase del paciente a otra doctora, Silvia Romero, que lo estaba esperando en shockroom”.

Consultada sobre el estado de la víctima, sostuvo: “Tenía manchas de sangre en la nariz y la boca, pero no era abundante. No tenía camiseta, sí pantalón. Estaba tendido en el suelo y había mucha gente alrededor. Nadie me explicó qué era lo había sucedido”.

En relación a las lesiones en rostro y cuello de la víctima, la testigo dijo que eran hematomas grandes y longitudinales. “Se veía una marca atípica, rara, en forma de zigzag del lado de la mejilla”, dijo. en referencia a la lesión compatible con la zapatilla luego atribuida a Máximo Thomsen.

La declaración del médico forense

El segundo de los testigos fue el forense Diego Duarte, quien le practicó la operación de autopsia al cuerpo del joven asesinado en la puerta de un boliche de Villa Gesell en el año 2020.

“Trabajamos con un protocolo que cumplí. La autopsia se llevó a cabo en la morgue del hospital de Pinamar. Primero vi a la víctima en Villa Gesell. Yo tomé conocimiento del caso, supe que Fernando estaba en el hospital de Villa Gesell y como vivo en la esquina del hospital, crucé para ver cómo estaba”, comenzó con su testimonio.

En ese sentido, añadió: “Hice un examen previo para tener la visualización de con qué me iba a encontrar en la autopsia. Fernando yacía en una cama, presentaba múltiples agresiones en la parte del rostro. Pedí que se le realice una tomografía computada para ver un panorama general de lo que presentaba el cuerpo. El resultado tardó un rato en llegar. Yo lo vi y tenía una importante hemorragia por dentro del cráneo. Además, tomé imágenes con mi celular particular para tener una aproximación de las características de las lesiones que aún conservo en mi teléfono”, dijo.

Durante su declaración, se proyectaron las imágenes oficiales tomadas en la morgue del Hospital de Pinamar: “Por lo visto en el cuerpo, las marcas que presentaba, las lesiones externas, coinciden con los mecanismos de alta energía que provocan muerte instantánea en el paciente”, siguió Duarte: “En cara y cráneo presentaba la mayoría de los golpes. Son áreas centrales porque allí se alojan la mayoría de las funciones del organismo”, explicó.

Y concluyó: “El tronco cerebral era lo que presentaba más daños”.

En su declaración durante la etapa de instrucción de la causa, Duarte aseguró que el cuerpo de la víctima “presentaba hemorragia masiva intracraneana, hematomas y excoriación en cara lateral izquierda de cuello y mandíbula”, además de “la impronta de una marca de zapatilla”.

Cuatro policías sumarán sus testimonios a los colegas que ya declararon la primera semana del debate.

Serán un efectivo y un funcionario de la municipalidad de Villa Gesell. Obtuvieron las cámaras de seguridad de la zona del boliche “Le Brique”.