“El negocio es hacer mal las obras públicas para volverlas a facturar”

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Romper, hacer como que se repara lo necesario y, cuando no sirve, volver a romper para volver a facturar la misma obra.
Y facturar millones por esas maniobras que no buscan solucionar los problemas históricos de los vecinos, como en el norte de la provincia, por ejemplo el tema del agua.
Eso es lo que denunció públicamente el empresario de Tartagal Francisco “Chichí” Esper.
Y si bien existe la sospecha de que esta práctica siempre existió, dicho por él, que conoce por su actividad empresarial los vericuetos de la obra pública, cómo es el backstage entre los empresarios que ganan las licitaciones y el sector estatal.
Pero su afirmación tiene el plus de quien por años trabajó para el sector privado como contratista y también para el sector estatal.
Esper precisó algo que nunca se dijo hasta ahora y seguro tendrá sus consecuencias: “Estoy indignado. Me cansé de ver estas avivadas. Por eso quiero denunciar que las obras no se hacen para mejorar la calidad de vida de la gente, para que tengan agua garantizada durante todo el año, en especial en los meses de tan intenso calor que soportamos en el norte”.
Y continuó tajante: “Se hacen mal porque ese es el negocio de unos cuantos, mientras la población se embroma si no tiene soluciones”.

Se están haciendo reparaciones y recambio de cañerías en Tartagal. ¿Cuál es la irregularidad que usted denuncia?

Me quiero referir a una obra que la ven todos los tartagalenses que es el recambio de cañerías en la calle San Martín, una de las principales calles de la ciudad y que casualmente pasa por frente de mi casa. Ahí están haciendo esa obra porque, lógicamente, los caños tienen años, ya cumplieron su vida útil y hay que cambiarlos. La obra es de la empresa Aguas del Norte y el contratista un empresario muy conocido que gana muchas de las obras que se hacen en esta provincia.
Pero vamos a la obra en sí: se cavó pero no se llegó a la cañería vieja, sino que antes de llegar a esa profundidad se colocaron los caños nuevos. Y se cerró, se tapó todo de vuelta. Cuando consulté me dijeron que es así el proyecto.

Para el público que no entiende, ¿qué es lo que usted objeta?

Que pusieron la cañería nueva pero no hicieron la conexión a los domicilios, sino que volvieron a tapar todo. Lo que corresponde es colocar la cañería nueva, hacer las conexiones a los domicilios y hacer las pruebas hidráulicas para detectar las fallas, es decir, dónde hay pérdidas y recién volver a tapar todo.

Entonces, ¿todo el trabajo está mal hecho?

Es que no se puede poner el caño y tapar y luego volver a facturar para destapar como si fuera concreto, cuando en realidad le pusieron unas cuantas paladas de tierra encima.
Cuando ya se colocó el caño se hace la conexión domiciliaria y se hace la detección de todas las fallas, recién allí se vuelve a tapar todo.
 
¿Por qué se procede de esta forma perjudicial entonces?

Porque con tapar y volver a destapar se factura más que la obra prevista en sí, y es más cara que la colocación de la nueva cañería. Las pruebas hidráulicas para verificar las fallas se hacen a cielo abierto. Nunca se tapa y se vuelve a destapar porque eso genera demoras innecesarias y doble gasto.

¿Quiénes salen perjudicados?

 Los que nos perjudicamos somos los vecinos y los que se benefician son los que facturan el doble por un trabajo que se hace de esa manera a propósito para facturar más, no para solucionar los problemas de la gente.
Esos trabajitos terminan siendo 3 o 4 veces más caros y algunos se llenan de plata con esas maniobras.
Las obras tienen que ser fiscalizadas por la empresa que hace la contratación, en este caso Aguas del Norte, que es una empresa del Estado provincial y, por lo tanto, maneja recursos de todos los salteños.
Pero desde que están haciendo esta obra sobre calle San Martín jamás he visto un inspector de Aguas del Norte.
Al contrario, lo que suele suceder es que los inspectores primero han trabajado en las empresas contratistas y muchas veces han sido puestos en las empresas estatales por los mismos contratistas, así que es imposible que controlen algo.

¿Y los municipios qué dicen respecto de estas maniobras?

Como son obras que se hacen con recursos de la Provincia los municipios no tienen injerencia, pero eso no puede seguir sucediendo. En el caso de la obra de Tartagal de recambio de cañerías hablé con (el jefe de Gabinete municipal) Américo Castro y le expliqué cómo se están haciendo las cosas y le dije que el municipio no puede quedarse siempre al margen en el control de la obra pública, la haga la Nación, la Provincia o quién sea. Me contestó que hablará con la gente de Obras Públicas. Lo único cierto es que las empresas como Aguas del Norte están fundidas porque pagan varias veces por el mismo trabajo, los empresarios que no son de Tartagal lo único que quieren es facturar y el perjudicado es siempre el vecino. Alguien tiene que decir esto que es una realidad que todos conocen, pero nadie denuncia. 

La falta de agua en San Martín

Miguel Francisco Esper, en relación con la histórica falta de agua en el departamento San Martín, consideró que “el problema no se soluciona porque no se le quiere encontrar una solución”.

¿Cuál es a su criterio la solución, entonces?

Los que vivimos, producimos y trabajamos en el norte y lo conocemos palmo a palmo por haberlo recorrido durante años, sabemos que la solución definitiva para el tema del agua es captarla desde el río Seco.

¿Hay pozos de agua en esa zona?

Es que ya hay dos pozos perforados, uno de ellos abastece a un petrolera y el otro está fuera de servicio. Me da mucha bronca y mucha impotencia que la gente tenga que cortar la ruta para reclamar porque no tenemos agua cuando todos sabemos que la solución es relativamente sencilla.

¿Y por qué no se hace lo necesario?

Mire, como esto implica ponerse a laburar en serio, nadie quiere hacerse cargo y darle una solución al tema de una vez por todas.

¿Va a seguir faltando agua en Tartagal?

Mientras nadie tome el todo por las astas, cuando hagan 45 grados de calor la gente del departamento San Martín se pasará, otra vez, dos o tres días sin agua. Y después la quieren arreglar con el repartidor, como en los tiempos de la colonia. Pero a la gente ya no se la puede seguir engañando así. Hay que darles soluciones reales y dejar de jorobar.

(Agencia Tartagal) 

f: El Tribuno