miércoles, julio 24

El reloj enterrado en la canchita de la cárcel, un helicóptero europeo y 100 mil dólares: las claves de la fallida fuga de un capo narco rosarino

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El smartwatch fue encontrado en el penal de Ezeiza donde Esteban Alvarado esperaba ser rescatado por vía aérea. Se enlazaba con un celular clandestino y el piloto.

e sabe: los traficantes de drogas usan todos los recursos a su alcance para lograr sus objetivos, incluidos los tecnológicos. 

Sin ir más lejos, este viernes a la tarde, cuando la Justicia Federal entró al Complejo Penitenciario I de Ezeiza para frustrar la fuga por aire del capo rosarino Esteban Lindor Alvarado, se encontró con otra muestra del ingenio narco.

Enterrado en la canchita de futbol del penal descubrieron un smartwatch (un reloj inteligente) con cámara incorporada. Con él, Alvarado se conectaba con un celular escondido en su celda en el pabellón E del Modulo III de Ezeiza. El teléfono también fue secuestrado, aunque en poder de un segundo preso, que pensaba escapar con él.

Pero el chat de WhatsApp no era la única función del aparatito. Al parecer el reloj le sirvió para tomar imágenes internas de la cárcel y así elegir del mejor lugar donde el helicóptero que iba a rescatarlo- un Robinson R 44- debía descender el viernes por la tarde.

El reloj inteligente del capo narco que estaba enterrado en la canchita de la cárcel.

El reloj inteligente del capo narco que estaba enterrado en la canchita de la cárcel.

A través de tareas de inteligencia el celular del piloto ( sólo identificado como «Lobo») pudo ser clonado, y los diálogos entre él y Alvarado lograron ser interceptados y monitoreados en tiempo real.

Así se supo sobre las tareas de inteligencia que el narco rosarino hacía con el reloj, e incluso que el costo del operativo rescate rondaría los 100 mil dólares. 

En un dialogo por WhatsApp tomado la tarde pasado martes 7 de marzo (tres dias antes de la fallida fuga del viernes) Alvarado le pasó dos videos de la cárcel a «Lobo» y bromearon sobre la topografía del lugar:

-Alvarado: Lobooo…

-Lobo: Capo…

-Alvarado: ¿Cómo estás Lobo? ¿Cómo vamos? Te mando un par de videos.

-Lobo: Puedo bajar con un árbol ahí Jaja…

-Alvarado: Sïi es grande de verdad. Pero de arriba se debe achicar jaja.

-Lobo: Naa, he bajado en espacios confinados de verdad.

-Alvarado: Las columnas una de otra deben estar a 30 o 35 metros.

-Lobo: Árboles, cables, columnas…

-Alvarado: Síí lo probaste…

-Lobo: Nada que temer.

-Alvarado: Esa es la actitud.

Para cuando este diálogo se produjo, ya hacía una semana que Esteban Lindor Alvarado y sus cómplices para la fuga estaban siendo seguidos por la Policia Federal en un operativo que comando el juez federal Ernesto Kreplak y se coordinó a través de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) y la fiscal Cecilia Incardona.

En realidad Alvarado había planeado el escape para unos días antes. La fecha era el viernes 3 de marzo. Pero ese día la Justicia ordenó una serie de allanamientos simultáneos en las cárceles de Ezeiza, Marcos Paz y Rawson en busca de celulares en poder de narcos.

Conversación entre el piloto del helicóptero y el capo narco Esteban Lindor Alvarado. Foto Ministerio Público Fiscal.

Conversación entre el piloto del helicóptero y el capo narco Esteban Lindor Alvarado. Foto Ministerio Público Fiscal.

Ese operativo estuvo centrado en cinco miembros de la banda de Los Monos incluido su lider Ariel «Guille» Cantero, alojado en Marcos Paz. Alvarado y Cantero son archienemigos pero la casualidad hizo que el operativo contra uno terminara perjudicando al otro, o al menos demorando sus planes.

El fajinero importador

Esteban Lindor Alvarado es un hombre de temer, con un prontuario que hiela la sangre. Por eso extraña que el Servicio Penitenciario Federal (SPF) le haya dado la tarea de fajinero dentro de su pabellón.

En los papeles un fajinero es un preso que se ganó la confianza del sistema y que por eso tiene como tarea limpiar el lugar de alojamiento. En realidad es una posición de privilegio porque permite una libertad de movimiento en lugares y horarios mucho más amplia que la del resto. Eso en una cárcel es oro puro.

Al parecer otro fajinero del pabellón era Claudio «Morocho» Mansilla, quien terminó en Ezeiza luego de ser recapturado tras haberse ser escapado del penal de Piñero, en Rosario.

Esta fuga fue en 2021. Junto a otros siete presos Mansilla fue rescatado por un grupo comando que usó ametralladoras y un Peugeot 3008 negro con patente cambiada para ingresar al penal. Con amoladoras cortaron los cercos perimetrales por donde se fueron los narcos.

Para los investigadores el segundo hombre, el compañero con el que el viernes Alvarado pensaba escapar en helicóptero, era el «Morocho Mansilla».

Aunque le terminó saliendo mal, Alvarado había planeado su fuga con todo detalle, al punto que el helicóptero fue importado de Europa en el contenedor de barco mercante y tuvo que ser armado especialmente en Paraguay.

Frustraron la fuga de uno de los principales capos narcos de Rosario: un helicóptero lo estaba yendo a buscar al penal de Ezeiza. Foto: Ministerio de Seguridad.

Frustraron la fuga de uno de los principales capos narcos de Rosario: un helicóptero lo estaba yendo a buscar al penal de Ezeiza. Foto: Ministerio de Seguridad.

Para disimular su origen, su identidad, se lo pintó de negro y se le ploteo una patente de una nave cordobesa.

El capo narco puso hasta el último recurso en su plan de escape. No ahorro en gastos ni logística. No es para menos: en junio de 2022 el Tribunal Oral Federal de Rosario lo condeno a 15 años de prisión como jefe de una banda narco y en 2022 le impusieron prision perpetua por homicidio, amenazas y jefe de asociación ilícita.

Con este panorama por delante, contratar un helicóptero para que baje en la cárcel de Ezeiza no parece tan temerario. Más tratándose de Alvarado a quien le gusta jactarse de sus recursos financieros. «Yo soy un banco», suele repetir para medir su poder de movimientos.