El Vaticano pidió perdón por los abusos en el Próvolo: “Por los pecados propios y ajenos”

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  • 2019-11-27

Dos curas fueron condenados por abuso sexual de menores dentro del Instituto Próvolo.  Tras es escándalo por las denuncias por abuso sexual cometidos por sacerdotes del Instituto Provolo, de Mendoza, condenados a 45 y 42 años de prisión, el Vaticano pidió “perdón” por los delitos sexuales cometidos. A la vez que negó que los sacerdotes hayan sido encubiertos por la Iglesia o que esta se haya negado a dar a colaborar con la Justicia y que actualmente prosigue el juicio eclesiástico, que podría concluir con la expulsión de ambos del sacerdocio.

“Pedimos perdón por los pecados propios y ajenos. La conciencia de pecado nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos más con el presente en un camino de renovada conversión”, dice la Santa Sede en un comunicado firmado por el obispo argentino Alberto Bochatey, que al estallar las denuncias fue nombrado comisario apostólico del Vaticano para iniciar las actuaciones eclesiásticas. 

En una referencia implícita a acusaciones en el sentido de que la Iglesia supuestamente no colaboró con la causa surgidas del Poder Judicial de Mendoza y de defensores de las víctimas, se afirma en el comunicado que “toda vez que la Justicia argentina libró exhortos o pedidos a las instancias que corresponden en la Iglesia, ésta respondió según derecho, en tiempo y forma. Nunca ocultó información ni quitó colaboración”.

Tras afirmar que la investigación eclesiástica preliminar concluyó con la casi certeza de la comisión de los delitos, pese a no existir indicios previos en el arzobispado, se señala que “a Iglesia nunca encubrió a los sacerdotes y el proceso canónico sigue su curso en la Congregación de la Doctrina de la Fe”.

“De hecho ellos estaban suspendidos en la práctica de su ministerio sacerdotal y en la cárcel, donde permanecen desde hace ya tres años”, se puntualiza. Clarín pudo saber que no se descarta la posibilidad de que el Papa los expulse a los sacerdotes sin esperar el final del juicio eclesiástico.