El“milagro”de Yuri Knórozov,el soldado ucraniano que desdeRusia descifró el código de la cultura maya

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En medio de la guerra Rusia-Ucrania, resurge la historia del soldado reconocido en México por develar solo los jeroglíficos mayas.

El “milagro” de Yuri Knórozov, el soldado ucraniano que desde Rusia descifró el código de la cultura maya

Yuri Knórozov, el soldado soviético que descifró el código de la cultura maya.

En medio de la cruel Guerra entre Rusia y Ucrania se reviven decenas de historias, muchas desconocidas. Y una tiene como protagonista a un joven soldado ucraniano llamado Yuri Knórosov, que combatió contra los nazis y es una personalidad destacada en México por descifrar el código de los jeroglíficos de la civilización maya.

Como las decenas de miles de jóvenes soldados, Knórosov había dejado su vida cotidiana enterrada en la Unión Soviética para incorporarse al ejército de Stalin en la «gran guerra patriótica» contra el nazismo de Adolf Hitler

No había tiempo de pensar en regresar o no con vida del frente alemán; las urgencias se lo impedían. Sin embargo, antes de la caída de Berlín en 1945, este combatiente “intelectual” de 21 años encontró un respiro dentro de la Biblioteca Nacional que ardía en llamas.

Yuri Knórozov era un intelectual, amante de la música y con facilidad para los idiomas.

Yuri Knórozov era un intelectual, amante de la música y con facilidad para los idiomas.

Y esta historia une dos polos que, a priori, suena difícil que se toquen: la de Knórosov con el misionero español y segundo obispo de la Archidiócesis de Yucatán, Fray Diego de Landa, uno de los pocos personajes que dedicó parte de su vida a recuperar justamente la memoria y cultura maya.

Un soldado amante de la cultura

Yuri Valentinovich Knórozov nació en la extinta Unión Soviética (actual territorio de Ucrania) el 19 de noviembre de 1922. Procedente de una familia de intelectuales, ingresó a la Facultad de Historia de la Universidad Estatal de Lomovosov de Moscú.

Se lo describía como excéntrico y brillante, lector de las aventuras de Sherlock Holmes y con una curiosidad innata por el conocimiento. Pero había más características que lo hacían destacarse: amaba la música y tocaba el violín. Pero además tenía facilidad para el dibujo y, sobre todo, para los idiomas: leía árabe, chino y griego.

Como fue dicho, debió posponer sus anhelados estudios para sumarse a las fuerzas soviéticas. Allí ejerció como observador de artillería en la armada roja entre 1943 y 1945. Y fue en medio de la destrucción y el caos que Yuri logró rescatar un par de obras de la Biblioteca Prusiana que cambiarían su vida: “La relación de las cosas de Yucatán” (justamente de fray Diego de Landa), y una edición facsimilar de Los códices mayas.

Descifrar el código de la cultura maya, todo un desafío para el joven soldado.

Descifrar el código de la cultura maya, todo un desafío para el joven soldado.

Desafío intelectual por la cultura maya​

Después de que flameara la bandera de la hoz y el martillo en lo alto del parlamento alemán. Knórosov regresó a Rusia en la segunda mitad de 1945 con su peculiar «botín de guerra», describe WikiMéxico.

Cabe destacar que el rescate de las dos obras de ningún modo obedecía a un proyecto planteado sino que tuvo que ver con desafío personal intelectual.

Y fue en 1947 cuando su maestro, el arqueólogo Serguei Tokarev, lo puso a prueba. Nada tenía que ver acá un enemigo visible como la guerra, la misión en este caso era totalmente diferente.

Tras entregarle un artículo del mayista alemán Paul Schellhas titulado «El desciframiento de las escrituras mayas ¿un problema insoluble?», lo tentó: «Si crees que cualquier sistema de escritura producido por seres humanos pueden leerlo otros seres humanos, ¿por qué no tratas de leer los jeroglíficos mayas?«.

La guerra marcó la vida de Knórozov.

La guerra marcó la vida de Knórozov.

Lejos de apichonarse y con su facilidad para los idiomas, Yuri aprendió español. Lo llamativo es que todo lo vinculado a México lo conoció exclusivamente a través de libros y documentos.

En tiempos de la Guerra Fría, jamás tuvo oportunidad de salir de su tierra para viajar a México. Por caso, nunca conoció personalmente las inscripciones, las esculturas, las estelas ni las grandes ciudades mayas. Se trató de una investigación limitada a las cuatro paredes de su oficina en Leningrado. Y frente a cualquier vozdetractora o que no lo alentara, descifró el código fonético de la escritura jeroglífica maya.

​Explicación y fundamentos del hallazgo sobre los mayas

El arqueólogo, antropólogo y epigrafista estadounidense Michael D. Coe escribió: «Gracias a la irrupción de Knórosov en la epigrafía maya, podemos ahora oír los glifos mayas antiguos como los escribas los escribieron, y no interpretarlos como sordos patrones visuales». 

Y remarcó que la mayor victoria de Knórosov residía en la demostración de que los escribas mayas lograron escribir silábicamente concibiendo cada glifo como una consonante seguida de una vocal. «La mayoría de las palabras mayas son de una sola sílaba hecha de una combinación consonante-vocal-consonante. Solían estar escritas generalmente con dos glifos, pero la vocal del segundo glifo no se pronunciaba», amplió el investigador.

Yuri Knórozov recién visitó México en 1995. Murió cuatro años más tarde.

Yuri Knórozov recién visitó México en 1995. Murió cuatro años más tarde.

El fundamento de la propuesta de Knórosov es su «principio de sinarmonía», de acuerdo con el cual la segunda vocal muda de estas combinaciones repite a menudo la vocal del primer glifo. Así, la palabra para nombrar al pájaro quetzal es el monosílabo kuk, aunque se escribía con dos glifos ku, y se suprimía el sonido de la segunda u», ejemplificó según refleja el medio. 

Basado en la obra de fray Diego de Landa, Yuri llegó determinó que el «alfabeto jeroglífico» era nada menos que un silabario. Un hallazgo que cautivó al mundo, y que llevó a cabo en una tesis apenas siete años después de la guerra, y publicó en la revista Etnografía Soviética en 1952.

Como era de esperar, su trabajo fue aceptado mundialmente y llegó a ser comparado al descubrimiento de la piedra Roseta que facilitó la clave para descifrar los jeroglíficos egipcios

La obra de fray Diego de Landa resultó clave en el legado de Knórozov .

La obra de fray Diego de Landa resultó clave en el legado de Knórozov .

Visita a tierra azteca y muerte

La ansiada visita de Knórozov a tierras mayas se materializó por primera vez en 1991. Fue en Guatemala, junto a la doctora Galina Yershova y de su esposo, el historiador Guillermo Ovando, pero debieron abandonar el país tras ser amenazados de muerte.

Recién en 1995 por fin pudo pisar tierra de México, donde recibió la Orden del Águila Azteca y participó en el III Congreso Internacional de Mayistas, celebrado en Chetumal.

La muerte lo sorprendió el 30 de marzo de 1999, a los 77 años: un derrame cerebral y una neumonía, provocadas por permanecer en una camilla en el pasillo helado de un hospital en San Petersburgo, Rusia. Un duro y triste final.