En apoyo a Nicolás Maduro, el Gobierno pidió a la OEA desconocer a Juan Guaidó como presidente de Venezuela

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Se trata de la primera vez que el Gobierno argentina apoya un pedido del régimen chavista

En una reunión en la Organización de Estados Americanos (OEA), la delegación argentina pidió que se le quiten las credenciales ante el organismo a Gustavo Tarre, representante de Venezuela designado por el presidente encargado Juan Guaidó. Se trata de un nuevo giro en la política exterior del Gobierno ya que es la primera vez que el país apoya un reclamo realizado por los aliados del régimen chavista.

El encargado de expresar la postura oficial sobre el delicado tema internacional fue el vicecanciller, Pablo Tettamanti, en el comienzo de la 51 Asamblea General de la OEA, que se celebra desde hoy en Washington. “La Argentina entiende que existen reglas claras en el derecho constitutivo de la OEA, en relación con la pertenencia, o no, a esta organización, así como el respeto a las normas de acreditación de los representantes de los Estados miembros. En tal sentido, deberían tomarse medidas para corregir cuanto antes estas distorsiones, que afectan a la credibilidad y funcionamiento de la organización”, dijo el funcionario.

Y agregó: “La República Bolivariana de Venezuela ha dejado de ser miembro de la organización y en consecuencia la Argentina considera que es necesario evaluar esta situación y en todo caso no está en condiciones de reconocer las credenciales de ningún designado representante de Venezuela en esta Asamblea General”.

Una de las primeras en responderle a Tettamanti fue la representante de Guaidó en la Argentina (durante el Gobierno de Mauricio Macri tuvo el título de embajadora), Elisa Trotta Gamus, quien dijo que lamentaba que el Gobierno argentino “replique el relato del dictador Maduro, que pretende hacer creer que Venezuela no forma parte de la OEA. La crítica no debe ser hacia los demócratas que buscan libertad, sino contra las dictaduras de la región: Venezuela, Cuba y Nicaragua”.

Trotta Gamus resaltó que era “hora de hacer valer la Carta Democrática que suscribieron nuestras naciones y defender los derechos humanos en nuestro continente. Defender a los opresores significa condenar a los oprimidos”.