En un año de poder talibán, las mujeres afganas reviven su calvario: son sometidas y privadas de derechos

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Solo se les permite estudiar hasta los 12 años. El régimen incumplió su promesa de abrir las escuelas secundarias. Las profesionales buscan irse del país.

Afganistán sigue siendo hoy un campo de batalla, pero alejado de la atención mediática internacional. A un año del regreso talibán al poder tras el retiro apresurado de las tropas estadounidenses, una de las peores pesadillas se convirtió en realidad. Hoy las mujeres afganas viven sometidas y privadas de derechos tan esenciales como el de educarse, trabajar y salir a la calle con el rostro descubierto o sin el permiso y la compañía de un hombre.

La situación de las mujeres afganas “es terrible”, resumió a TN el académico venezolano Jairo Lugo-Ocando, director de formación ejecutiva y de posgrado y profesor residente de la Northwestern University de Doha, en Qatar.

El futuro proyecta un presente desalentador. “A pesar de las promesas iniciales los talibanes han restringido la posibilidad de las mujeres de estudiar más allá de la primaria y las han sacado sistemáticamente de todas las esferas de servicios. Las profesionales salen en éxodo mientras se les restringen los derechos fundamentales”, comentó Lugo-Ocando, graduado en Estudios de Medios y Comunicación de la Universidad de Sussex y con una maestría de la Universidad de Lancaster en relaciones internacionales.

El calvario de las mujeres afganas en el primer año del nuevo gobierno talibán

Las mujeres afganas ya vivieron un calvario a fines de los años ‘90 bajo el primer gobierno talibán regido por una estricta interpretación de la Sharia (Ley islámica) y solo interrumpido por la invasión estadounidense tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Pero la salida del ejército norteamericano en agosto de 2021 y la vuelta de los talibanes al poder pulverizó 20 años de avances en derechos esenciales más allá de gobiernos pro estadounidenses e impopulares caracterizados por una fuerte corrupción.

Hoy las niñas pueden concurrir a la escuela hasta los 12 años. Allí se termina su educación formal. “En algunas ´madrasas´ (escuelas coránicas) se les permite asistir a clases de cultura islámica”, dijo a TN el periodista español Angel Sastre, quien recorrió Afganistán durante tres meses este año.

Un grupo de mujeres reclama por sus derechos en Afganistán tras el regreso de los talibanes. (Foto: Reuters)
Un grupo de mujeres reclama por sus derechos en Afganistán tras el regreso de los talibanes. (Foto: Reuters)

Los talibanes habían prometido mantener abiertas las escuelas secundarias a las mujeres, pero el 23 de marzo pasado, en el inicio de un nuevo ciclo lectivo, las mandaron de regreso a sus casas solo horas después de recibirlas en las aulas. “Las mentalidades no están preparadas”, explicó entonces un vocero del Ministerio de Educación.

Sastre es contundente: “Volvieron las peores pesadillas, las reminiscencias más arcaicas y medievales del anterior gobierno talibán que rigió entre 1996 y 2001″.

“Argumentaron que no tenían infraestructura para separar a los hombres de las mujeres. Ahora en las últimas declaraciones dijeron que las iban a abrir, que era un deseo de Alá y que están adecuando el temario de acuerdo a los preceptos de su particular interpretación de la Sharia. Va a haber más asignaturas de cultura islamica y de vida familiar, por ejemplo enseñando cómo comportarse en el matrimonio”, afirmó Sastre.

Hoy las mujeres afganas tienen prácticamente prohibido todo en el país. Algunas de ellas pueden hacer trabajos específicos como por ejemplo en aduanas. Allí se encargan de palpar a otras mujeres. A las presentadoras de TV las obligaron a aparecer en pantalla con el rostro parcialmente cubierto desatando las protestas de sus compañeros hombres. Solo pueden mostrar los ojos y una parte de la frente.

A un año del regreso talibán a Kabul
A un año del regreso talibán a Kabul

Además las mujeres adultas únicamente pueden salir de sus casas acompañadas por un hombre de la familia. El uso del burka -una prenda tradicional que cubre por completo el cuerpo y la cara- es obligatorio en lugares públicos. “No pueden hacer deportes, que en su mayoría están prohibidos, aunque parece que van a levantar la veda sobre el fútbol y el cricket”, contó el periodista español.

En Kabul las mujeres tienen mayores libertades que en el interior de Afganistán

La situación de las mujeres es aún peor en las aldeas y ciudades del interior del país. En Kabul los talibanes “son más permisivos”, dijo Sastre.

“Hay ciertas cosas que se les permite hacer. Hacen la vista gorda. Pero en el interior esta situación genera angustia, depresión. Las mujeres están abandonadas a la oscuridad. Habían conocido ciertas mieles de un proyecto fallido de un gobierno títere impuesto a fuego por Estados Unidos y que ha sido sumamente corrupto”, añadió.

Según Sastre, “en las aldeas remotas hay muchas etnias con sus propias costumbres. En estas provincias son más tradicionales y conservadores. Las mujeres van acompañadas y con sus rostros cubiertos”.

En cambio, “en ciertos lugares de Kabul, he visto mujeres con el rostro descubierto. Hasta los 12 años pueden salir sin el burka. Pero algunas mujeres siguen desafiando estas leyes”.

La pena por violar estos preceptos pueden llegar a la cárcel de cumplimiento efectivo por parte del hombre responsable de su familia, sea su padre o el marido, según la gravedad de la ofensa.

Durante los primeros meses del régimen talibán se registraron varias protestas de mujeres en defensa de sus derechos, pero estas manifestaciones han ido perdiendo intensidad con el correr del tiempo. “En materia de derechos humanos -concluyó Sastre- Afganistán dista mucho que desear”.