domingo, mayo 19

Entre heladas y lluvias, ¿qué pasa hoy con la producción del campo argentino?

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Toda la región agrícola núcleo viene de sufrir una fortísima sequía y en las últimas jornadas ha logrado recomponer sus niveles de humedad

Las heladas que implican temperaturas bajo cero y complican la vida diaria en las grandes ciudades de la Argentina por el riesgo a la salud de su población que supone, son benéficas para la producción agrícola de nuestro país.

Se trata de un secto que necesita recuperarse de una fortísima sequía que afectó la zona núcleo productiva del campo nacional, que repercutió en la producción y los volúmenes de venta al exterior de sus principales productos. Esta situación perjudicó los ingresos de divisas al Banco Central que terminó por provocar una de las crisis de reservas de dólares más importantes de la historia nacional.

La zona núcleo comprende el norte de la provincia de Buenos Aires y el centro sur de las provincias de Santa Fe y Córdoba y es la principal área productiva de granos gruesos de la Argentina.

Fue, durante el año pasado, una de las regiones más castigada por la sequía producto del fenómeno de La Niña, un proceso climático que produce cambios en la circulación atmosférica tropical en los vientos y genera un enfriamiento a gran escala de las aguas superficiales provocando inviernos muy secos. A la Argentina la afectaron durante tres años, si bien ha comenzado a revertirse con un fenómeno opuesto del clima bautizado como El Niño, rico en lluvias, tormentas e inundaciones que suelen provocar desastres en países cercanos a los trópicos.

Finalmente, los cambios en el clima llegaron a fines de mayo y se consolidaron durante el presente mes de junio, con heladas que son benignas para el campo.

Si bien las heladas pueden traer complicaciones a los productores agropecuarios, un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario indica que en este caso se trata de una buena noticia.

El clima trajo buenas noticias para los productores de trigo.

Durante la primera semana de junio «…las temperaturas eran más parecidas a las de verano que a las del invierno: con máximas que oscilaban los 24 y 26°C. A partir del día viernes 9, el ingreso de un sistema frontal frio provocó un gradual descenso térmico. El 12 de junio, los termómetros se hundieron casi 30° y los suelos de la región amanecieron cubiertos de un manto blanco que traspasó las fronteras de GEA (la zona agrícola núcleo) y abarcó casi la totalidad de la región pampeana», precisó el informe.

Ahora bien, el análisis de los expertos del mercado bursátil rosarino indica que son buenas noticias para los productores porque «en el trigo, las bajas térmicas pueden afectar la velocidad de emergencia y crecimiento en el 19% de la superficie que ya está implantado. En donde falta sembrar, estas heladas favorecerán el secado del terreno en los sectores de la región que presentaban excedentes hídricos tras los últimos eventos de lluvias, por lo que se destrabarán las labores de siembra».

Con respecto al maíz, «saldrán beneficiadas cerca de un millón de hectáreas que se sembraron tardíamente y que aún restan cosechar. Las bajas temperaturas apurarán el secado, adelantando las labores de cosecha».

El maíz siempre resiste

Según las encuestas que realizan entre productores las sedes de la Sociedad Rural diseminadas en distintas ciudades y los relevamientos de la Bolsa de Comercio rosarina, el productor va a tratar de repetir el mismo nivel de siembra que el año pasado.

Las dudas surgían por muchos factores, por ejemplo, las menores compras anticipadas que se produjeron en los primeros meses del año afectando la inversión que el cultivo precisa, la escasa disponibilidad de semilla y la posibilidad de una súper campaña de soja en la región, beneficiada por la facilidad con la que se cultiva.

A pesar de estos factores negativos para la siembra de maíz, las encuestas indican que los productores apostarán al cereal.

En Marcos Juárez (sudeste de Córdoba) proyectan una suba del 10% en la superficie del maíz

Requerirán de dos factores principales, capacidad de inversión y suelos cargados de agua para el mes de septiembre. No sólo lluvias durante el invierno sino, también, tormentas al comienzo de la primavera.

Según estas encuestas: ¿cómo son las intenciones de siembra en las diferentes áreas de la región núcleo?

En Marcos Juárez (sudeste de Córdoba) proyectan una suba del 10% en la superficie maicera. En el partido de General Villegas dicen que la superficie sembrada de maíz crecerá, pero aclaran que de no producirse una buena recarga de los perfiles en septiembre habrá una alta proporción de maíz tardío nuevamente. En el centro oeste del núcleo, también hablan de aumento: en Cañada de Gómez, estiman una suba de un 20%. En Carlos Pellegrini, proyectan igual superficie que hace un año, pero los productores afirman: «hasta el momento hay un 40% menos de compras anticipadas que la campaña anterior, sin embargo, la intención es a mantener la misma superficie de maíz total que hace un año».

Buenas expectativas para el trigo

Los operadores del mercado cerealero se muestran confiados por la cosecha de trigo durante esta campaña porque las lluvias han sido benéficas durante el mes de mayo y junio.

Según los datos de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) y los reportes del equipo del secretario de Agricultura de la Nación, Juan José Bahillo, luego de la recuperación hídrica, la disminución interanual de siembra de trigo se estima, tan sólo, en un 5%.

Pronósticos anteriores preveían un recorte enorme de la producción triguera cercano al millón de hectáreas de superficie sembrada que finalmente no se producirá.

Así, mientras la región oeste de Buenos Aires, La Pampa y Córdoba sigue comprometida para cumplir con los planes trigueros, las provincias de Entre Ríos y la zona este de Santa Fe, y de Buenos Aires han conseguido revertir su situación.

En la Bolsa de Rosario sacan cuentas y se animan a vaticinar que «trazando un escenario productivo con 200.000 hectáreas que no lleguen a cosecha y un rinde de 30 quintales por hectárea (promedio redondeado de las últimas 5 campañas nacionales), Argentina podría producir 16,2 millones de toneladas de trigo. El avance de las labores de siembra es de 31% a nivel nacional y muestra un avance de 4 puntos porcentuales respecto a la siembra de hace un año (27%)», contabilizó el informe.