Es posible cambiar el FMI por Rusia y China?

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La negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) parece empantanada y tironeada entre las jugadas a dos puntas del propio Gobierno.

Mientras por un lado el canciller Santiago Cafiero mantuvo ayer un encuentro con su par de Estados Unidos, el secretario de Estado, Antony Blinken, en el que repasaron distintos aspectos de la relación bilateral y en el que el funcionario de la administración de Joe Biden, expresó el «firme apoyo» de la Casa Blanca a las «negociaciones de Argentina» ante el FMI, la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, volvió a culpar a la gestión del ex presidente Mauricio Macri por endeudar a la Argentina y por volver a traer a escena al FMI.

«Dicen no pocos científicos que la pandemia de Covid-19 estaría llegando a su fin. ¡Ojalá! Igualmente sigamos cuidándonos. Lo que nosotros sí sabemos es que en Argentina lo que nunca se va a acabar es lo que nos pasó -y nos pasa- por la pandemia macrista, cuando en el año 2018 Macri trajo al Fondo Monetario Internacional (FMI) de vuelta a la Argentina», señaló Cristina.

En una carta abierta publicada en sus redes sociales, la vicepresidenta apuntó a los gastos del Estado para afrontar los vencimientos de deuda con el FMI y los comparó con el costo que supuso la pandemia de Covid-19, tras lo cual indicó que la «pandemia macrista» representa el «1,1% del PBI», mientras que la del coronavirus implica al «0,9% del PBI».

Cristina se refirió primero al acuerdo entre la gestión de Mauricio Macri y el FMI al señalar que «le dieron un préstamo excepcional de u$s 57.000 millones para salvarle el gobierno y ayudarlo a ganar las elecciones».

Por último agregó: «No sólo no ganó las elecciones, sino que además no se sabe dónde están esos dólares. ¿Alguien los vio? En todo caso, por favor llamen al 911».

Se puede pensar que la estrategia negociadora del Gobierno, o de Cristina es la de jugar fuerte, tan fuerte que no solo contemple críticas a Macri y al organismo financiero, sino que deje flotando en el aire la posibilidad de que existan otros financistas para la Argentina. Sin embargo, tal situación parece compleja. Un funcionario, que quiere acordar con el FMI lo antes posible, está convencido de que los que creen que China va a exportar la revolución «van a tener que seguir postergando la ilusión».

Por otro lado, una parte del Gobierno tampoco ve fácil una financiación alternativa vía Rusia. «Si no estás geográficamente cerca de Estados Unidos, por qué vas a convertirse en un socio estratégico de Rusia», se preguntaba ayer un funcionario.

Lo cierto es que más allá de idas y vueltas la negociación con el FMI por la renegociación de la deuda sigue aunque la incertidumbre sobre un posible default crece.