Estremecedor: hervía piedras para que sus hijos piensen que tenían algo para comer

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La historia de la keniata Peninah Bahati Kitsao generó gran conmoción. La mujer lavaba ropa de la comunidad, pero desde que se instaló la pandemia no tiene más trabajo.

Gracias a una entrevista para la televisión el caso se difundió y recibió ayuda
Gracias a una entrevista para la televisión el caso se difundió y recibió ayuda.

Peninah Bahati Kitsao asegura haber vivido “un milagro“. Durante varios días, hirvió piedras en la olla que tenía en su casa, esperando que sus hijos se duerman pensando en que podían recibir algo para comer. Una vecina descubrió la difícil situación y se organizó una serie de donaciones para ayudarla.

Prisca Momanyi es una vecina de la mujer, que luego de pasar meses de privaciones recibió ayuda de toda la comunidad. La mujer forma parte de una gran cantidad de keniatas que han enviudado víctimas de la violencia y que no poseen un trabajo fijo. Gracias a la ayuda de su vecina, que llamó a un canal de televisión para pedir que difundan el problema, Peninah pudo contar su historia.

Peninah calentaba piedras para que sus hijos crean que había comida, ahora recibe ayuda de distintas organizaciones
Peninah calentaba piedras para que sus hijos crean que había comida, ahora recibe ayuda de distintas organizaciones

Según contó la mujer, les daba lo poco que conseguía para que coman, pero por las noches ponía piedras en la olla, esperando que sus hijos se durmieran mientras esperaban que los llame para comer. En su relato, Peninah se lergó a llorar al contar que uno de sus hijos más grandes le contó que él sabía que les estaba mintiendo, pero que entendía que no había comida.

Contó que hervía piedras y recibió la solidaridad de la comunidad

Después de la nota, toda la comunidad se movilizó. La mujer no sabe leer ni escribir, pero la Sra. Momanyi le ayudó a abrir una cuenta en un banco. Gracias a eso, la viuda recibió un celular, que utiliza para comprar alimento.

No creía que los kenianos pudieran ser tan amorosos. Recibí llamadas telefónicas de todo el país preguntando cómo podrían ayudar”, dijo la mujer. Desde hace una semana ingresó en un grupo de personas que recibe alimentos de distintas organizaciones humanitarias.