EVANGELIO DEL DÍA

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EVANGELIO DEL DÍA🌸🍃

Juan (20,1.11-18):

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.»
Jesús le dice: «¡María!»
Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!»
Jesús le dice: «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: «Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.»»
María Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto.»

Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO 🍃

Jn. 20,1-2.11-18:

🍃Ser testigos.

1) Oscuro:

En María Magdalena vemos a esa mujer sin esperanza. Solo ese amor la mantiene en el caminar, en el cuidado, en el ir. Vos y yo podemos ser esa María Magdalena. En donde solo te mantiene una rutina o un estilo de vivir, pero sin esperanza. Donde el bajoneo te toma porque otros te arrebatan las cosas de la vida. En ella podés encontrar a esas personas que no se sienten plenos porque otros les mataron su objetivo de vida, su sentido de vivir. Cuántas Marías Magdalenas hay hoy, a quienes otros les mataron sus sueños e ilusiones. Siguen caminando en la vida, pero sin ese toque de alegría y de ganas de vivir.

2) ¡María!:

En ese reconocimiento de vos habla mucho y nos muestra todo. Porque cuando alguien ama, se fija hasta en los más mínimos detalles. Hoy volvé a mirar los detalles mínimos en tu vida: de saludar a tu esposa o a tu esposo, el detalle de preparar tu misa. Mira detalles en relación a quien amas.

3) Anuncia:

Después de esta experiencia se va a anunciar, porque es así el camino del discípulo. No hay una terciaria para ser discípulo de Cristo, ni un curso a distancia. Ser discípulo de Jesús es a través de una experiencia viva y un encuentro íntimo con el Resucitado. Es anunciar una experiencia de vida y no un anuncio de manual.