EVANGELIO DEL DÍA

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EVANGELIO DEL DÍA🌷🍃
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,1-3):

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

Palabra del Señor

MEDITACIÓN DEL EVANGELIO POR EL P. LUIS ZAZANO☀️🌷

Lc 8, 1-13: Dios sale.

1) Recorría: vemos a un Jesús que va, sale, se interesa por el otro. No se enreda en burocracias ni se ata a agendas. Muestra una Iglesia humana y un Dios cercano. No te burocratices, ni con tu familia. Aprende a ser uno más entre todos y compartir la vida con todos. Rompe distancias y achica distancias porque la fe es para vivirla con el otro, por el otro y hacia el otro.

2) Ser apóstol: es seguir sus huellas y abrir caminos junto con Él. No es tan solo que Dios te elige, sino que vos lo elegís a Él libremente. Es por ello por lo que debes pensar lo que vos también estas llamado a dar a este mundo y en este mundo. Pues en vos también está la esperanza de la Iglesia y de la sociedad.

3) Mujeres: termino esta meditación de hoy agradeciendo a la mujer así:
Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.
Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.
Te doy gracias, mujer-hija y mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.
Te doy gracias, mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del «misterio», a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.
Te doy gracias, mujer-consagrada, que, a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta «esponsal», que expresa maravillosamente la comunión que Él quiere establecer con su criatura.
Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas.