EVANGELIO DEL DÍA

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EVANGELIO DEL DÍA 💫

Marcos 3,7-12

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: «Tú eres el Hijo de Dios.»
Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Palabra del Señor
💫MEDITACIÓN DEL EVANGELIO 💫

Marcos 3, 7-12:

💫Jesús cura.

1) Jesús se retiró:

Es no quedarse estancado en la vida. Tanto el éxito como el fracaso te estancan. Cuando uno tiene éxito cree que debe permanecer en ello porque le está yendo bien, y eso te lleva a un fracaso futuro, porque el éxito marea. Es como una anestesia… y si giras en el fracaso también te estancas, porque sentís que no podés salir. La vida es dinámica, tenés que seguir y caminar hacia un objetivo. Que no te estanque ni el éxito ni el fracaso. Jesús seguía, no se quedaba en la zona y eso que le iba bien, pero el objetivo de su vida lo mantenía con los pies en la tierra. Cuando te marea el éxito o el fracaso y te estancas, en ello se te derrumba todo.

2) Con sus discípulos:

Creo que algo que nos ayuda mucho es ver que Jesús siempre está en comunidad. No se corta solo, comparte, vive la vida con otros. No te aísles, no te cortes solo, que esta semana no pase sin visitar a alguien o compartir con alguien. No puede ser que siempre estés encerrado en vos. La soledad no es buena compañera y hay muchos que quieren compartir con vos.

3) Seguirlo:

El seguimiento implica también sanar. Es lograr dejarse tocar por Jesús para sanar ese interior y poder construir vida. Déjate curar y acepta tu enfermedad. Para curarte primero mostrate con tu enfermedad y sé sincero con Él para mostrarle lo que verdaderamente te duele. Hasta el cielo no paramos.