EVANGELIO DEL DÍA

0
141

EVANGELIO DEL DÍA🌾
Mateo (9,32-38):

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.»
En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Palabra del Señor

MEDITACION DEL EVANGELIO🌾

Mt. 9, 32-38: La mudez.

1) Endemoniado: Demonio viene del hebreo «diabolós» qué significa «el que divide». Porque antes de enmudecer puede que primero te sientas dividido internamente. Cuando estás dividido no podés expresar lo que te pasa, porque estás confundido o porque simplemente no sabes qué es lo que te está pasando internamente. Hoy es posible que esté pasando algo en tu interior que no sepas expresarlo o también puede ser que sepas con claridad qué te está pasando en tu interior, pero no sabes cómo decirlo. Ambas cosas producen angustia y dolor en tu corazón. Y eso sí termina dividiéndote y la vida se te hace un infierno.

2) Mudo: Cuando callas y no sabes expresar o tenés miedo a expresarlo, lo que te pasa te termina consumiendo. No tengas miedo de hablar lo que te pasa. Busca un confesor o un guía espiritual o una persona de confianza, pero por supuesto, prudente. Porque el callar y el callarte te puede aislar de vos, de los demás y de la vida, entonces tu vida se convierte en un verdadero infierno.

3) Compasión: Hoy vos podés también curar a alguien o algunos con tu simple oído. El escuchar y acompañar a alguien puede aliviar mucho y curar. Capaz que no tengas las palabras justas o no sepas qué decir, pero te aseguro que tu corazón estará pleno en Dios. Anímate a hablar y a escuchar, porque hay necesidad de ambas cosas, pero por sobre todo tenés que recordar que sos un cristiano, ¡tenés a Cristo en vos! con saber eso podés lograrlo todo. Hasta el cielo no paramos.