EVANGELIO

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EVANGELIO🌾

Lucas 19,1-10:

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»
Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

Palabra del Señor*
🌾MEDITACIÓN DEL EVANGELIO 🌾

Lucas 19, 1-10:

🌾 Buscaba a Jesús.

1) Quería ver a Jesús:

Estas son las ansias de Zaqueo. Él quería verlo y eso lo llevó a investigar y buscar, conocerlo, tener un encuentro. Es a esto a lo que se te propone en la vida cristiana. No seas un espectador de tu religión, métete, investiga, conoce; porque el objetivo de tu vida cristiana es que te encuentres con Cristo y que disfrutes de ese encuentro. Creo que a veces no la tenemos muy clara y vamos a la Iglesia como para ir al cine para ver una función y no es así. Vos vas a la Iglesia como protagonista para agradecer lo vivido y pedir lo que te falta. Es comprometerte poniendo tu vida en Dios y a Dios en tu vida.

2) La estatura y la multitud:

Estas son las dos dificultades que tiene Zaqueo. La primera, la gente que no lo deja llegar a Jesús. Lo que te pasa a vos y a mí cuando la gente que está a nuestro alrededor nos chupa el tiempo y la vida y ni siquiera nos deja «tiempo para ir a misa los domingos»; para ese único momentito en la semana para verlo a Jesús. Esa gente que nos llena la cabeza de cosas y nos marea. Pero también está la estatura, nuestros límites; y reconocer que hay cosas de nuestra personalidad que nos alejan de Dios más que nos acercan. Que el entusiasmo no te haga perder de querer ver a Jesús.

3) La salvación:

Zaqueo se convirtió, cambió. No era solo para sacarse una selfie con Jesús y subirlo a su Instagram, no lo hizo por cholulaje. Cambió su vida porque se convenció de lo que era la Buena Noticia. Cuántas personas han cambiado al conocerlo a Jesús, cambiaron su vida de una manera radical porque comprendieron que no podían seguir así. Hoy, mira vos tu vida y volvé a preguntarte: «Yo, ¿qué hago para ver a Jesús?».