Financiera trucha:Policías ganaban hasta115.000dólares en menos de dos meses

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Los efectivos de alto rango de la fuerza eran considerados “inversores VIP”.

Esta es una de las locaciones donde funcionaba la financiera trucha que salpica a la Policía.

Hasta 115.000 dólares en menos de dos meses llegaban a ganar algunos de los «inversores VIP» de la financiera trucha que estafó a cientos de policías pero que, también, tiene entre los principales beneficiarios a altos mandos de la fuerza.

De acuerdo a documentos a los que accedió El Tribuno, algunos policías de alto rango de la fuerza, principalmente un oficial principal y dos comisarios, están imputados y son investigados por haber participado en maniobras financieras que les permitieron amasar enormes fortunas en cuestión de semanas.

Son los casos de los comisarios María Eugenia Espinosa y Fabricio Nieva y el oficial principal Alberto Sebastián Giménez quienes, entre los tres, suman ganancias que se estiman en más de 100 millones de pesos y 216.000 dólares que, traducidos al cambio, serían unos 43.200.000 pesos más.

Otros efectivos imputados también están sindicados en distintos puestos, desde organizadores, promotores, seguridad e informantes de los cabecillas de la organización que permitieron su fuga horas antes de los allanamientos.

En el caso de Giménez, los investigadores tienen probado que realizó 12 contratos de inversión por sumas que alcanzan los 16.990.000 pesos con una ganancia de 32.020.000 pesos. Además, Giménez debía recibir una suma de 1.960.000 pesos el 2 de abril, pero la banda delictiva fue desarticulada una semana antes por la Fiscalía de Delitos Económicos Complejos a cargo de Ana Inés Salinas Odorisio.

Giménez realizó además una inversión inicial de 3.000 dólares que fue reinvirtiendo en períodos cortos (entre el 25 de enero y el 23 de marzo) hasta obtener una ganancia de 118.600 dólares.

Las pesquisas sobre la situación financiera previa (a las inversiones) del oficial observan un endeudamiento por $916.000 en septiembre que descendió rápidamente, aparentemente a partir de cancelaciones anticipadas de cuotas.

El comisario Fabricio Nieva, por su parte, es investigado por siete inversiones con plazos menores a lo estipulado por la propia financiera con capitales de inversión por 2.600.000 pesos, sin poder consignar sus ganancias, las que podrían duplicar la inversión inicial de acuerdo a las condiciones con las que participaban los altos mandos de la fuerza en estas maniobras.

En moneda extranjera, en cambio, está probado que invirtió 28.000 dólares con una ganancia del 100%, es decir, que obtuvo 56.000 dólares.

Las investigaciones sobre su situación financiera previa arrojan que tuvo un endeudamiento a través del banco Macro por 1.391.000 pesos en enero, lo que habría permitido su inversión inicial. En su caso, los plazos de recupero de la inversión iban, según los contratos que celebró con la financiera trucha, de los 9 a 17 días.

El caso de la comisario María Eugenia Espinosa, de la División Cobranzas Adicionales, en tanto, es uno de los más delicados por los montos invertidos y porque manejaba fondos públicos que debían usarse para el pago de los servicios adicionales que la Policía realiza en eventos públicos y, se sospecha, que los invirtió en la financiera ilegal para su propio beneficio. Hasta ahora está probado que Espinosa realizó 11 inversiones en dos meses tanto en pesos como en dólares.

A partir de testigos de identidad reservada se investiga el uso de recursos para el pago de adicionales a policías por servicios prestados que utilizaba para invertir, que incluso iba en horario de servicio con su chofer a hacer los depósitos. Además se detectó que en marzo de 2022 compró un vehículo Fiat Cronos Drive 1.3 y lo puso a nombre de su esposo.

Del informe de los investigadores sobre Espinosa, se desprende que invirtió 34.700.000 pesos y 21.000 dólares entre el 3 de enero y el 7 de marzo. Si bien se desconoce el salario de la comisario, se descarta que haya alcanzado para los montos de las inversiones iniciales que realizó, las cuales empezaron luego de sendos servicios de adicionales en espectáculos musicales de Salta, servicios por los que cobró y cuyos recibos anuló posteriormente, aunque el contratante nunca se enteró de la maniobra.

Además, no se detecta que haya contraído deuda crediticia para obtener el dinero para la inversión inicial, de sumas similares a las que cobraba como responsable de los servicios de adicionales de la Policía.

   Cynthia Moya, detenida.

Moya tiene 13 cuentas bancarias y varios vehículos

La sindicada organizadora de la financiera trucha, Cynthia Moya, tiene al menos 10 cuentas bancarias en pesos y tres en dólares. Solo durante el tiempo que duró la investigación, en una de sus cuentas se registraron movimientos por más de 35 millones de pesos.
Pero además los cómplices de Moya, entre quienes se encuentra su pareja, también cuentan con varias cuentas con movimientos irregulares y todos realizaron compras de vehículos en los últimos meses.
Además, Moya y el resto de las imputadas figuran como morosas en situación 5 (irrecuperables) en el boureau de crédito, un registro de situación crediticia de las personas. Tanto Moya como sus cómplices tenían una envidiable flota de vehículos de alta gama que utilizaban alternadamente para moverse e intentar despistar a los investigadores. Por ejemplo, el hermano de Moya, Hugo Carlos Moya, figura como titular de un vehículo BMW cero kilómetro. En tanto que la madre de la cabecilla de la banda, Juana Gorriti, figura como dueña de una Nissan Frontier cero kilómetro también.
Antonio Acosta (vinculado a Gustavo David Hernando, uno de los cómplices de Moya que manejaba la sucursal de Metán) es titular de una Volkswagen Amarok 2021. Mientras que el propio Gustavo David Hernando tiene a su nombre un Fiat Cronos modelo 2021. 
Habitualmente, Cynthia Moya se movía en el automóvil BMW 2021, de color azul, que estacionaba afuera de la financiera. Al terminar la jornada, a las 18.30, se dirigía a un estacionamiento en calle 20 de Febrero, donde guardaba el auto y salía en una camioneta Toyota Hilux modelo 2020. Tanto Moya, como Araceli Párraga y Cristina y Roque Laguna llevaban la plata que recaudaban en la capital salteña hacia Metán, para lo cual utilizaban distintos vehículos que intercambiaban entre sí. En estas maniobras usaban una Ford Ecosport, el BMW, tres Toyota Hilux, un Ford Fiesta Kinetic y una VW Amarok. En Metán, la financiera trucha funcionaba en las calles Lavalle 137 y Maipú 409 y era administrada por los hermanos Gustavo y Efraín Hernando, quienes a su vez transportaban bolsos con dinero a una vivienda ubicada en el barrio El Huaico, en Salta Capital. 

f: El Tribuno