miércoles, agosto 10

¿Guiño aRusia?El Gobierno evita condenar el avance militar enDonetsk e insiste con que se continúe dialogando

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Pese a la trascendencia de la causa Malvinas y el principio de “integridad territorial” en la política exterior del país, Casa Rosada mantiene silencio respecto a la situación en la frontera ruso-ucraniana

La situación en la frontera entre Rusia y Ucrania interpela al Gobierno sobre qué posición tomar mientras las primeras tropas ya se encuentran en territorio ucraniano. Si bien el conflicto respecto a la soberanía de las Islas Malvinas ya marca cual es la postura del estado argentino en relación a conflictos territoriales, la Casa Rosada opta por no repudiar el avance militar ruso y continuar con un incómodo silencio.

Hasta ahora, consultado por algunos medios off the record insisten en encontrar una solución pacífica al conflicto pero evitan hacer mención a las hostilidades rusas que pueden ser las que finalmente deriven en una nueva guerra entre ambos países: “Llamamos a las partes a actuar con prudencia, buscar una solución dialogada y pacífica y a no escalar la tensión”, afirmaron desde el entorno del canciller, Santiago Cafiero, a Clarín.

Desde el comienzo de las primeras hostilidades Argentina siempre optó por el silencio pese a las advertencias de Biden y la OTAN sobre la presencia militar rusa y una eventual invasión a su país vecino. Incluso “premió” al Kremlin con la visita del presidente, Alberto Fernández, a su par ruso, Vladimir Putin, y con declaraciones que endulzaron el oído del ex KGB: cuestionar la dependencia de Latinoamérica con Estados Unidos e incluso posicionar a Argentina como la “puerta de entrada” de Rusia en el continente.

Lo cierto es que el silencio y el evitar condenar a Rusia, pese a lo trascendente que es la situación de Malvinas para la política exterior argentina, deja al país en una situación mucho más incomoda que a otros países que tampoco se han expresado hasta el momento. El estado argentino abraza el concepto de “integridad territorial” y la “soberanía de los pueblos” por lo que no hay razón para que el Gobierno no condene a Rusia, más allá de otros intereses políticos y económicos que lo puedan estar condicionando.

Claro está que el silencio actual también impacta contra los intereses políticos y económicos: Estados Unidos espera que todos sus aliados en el mundo se alineen junto a él y la Unión Europea y expresen su condena. Cuando Argentina continúa acordando con el FMI, coquetear con Rusia en una situación tan trascendente para la política exterior de Washington puede afectar las negociaciones.

Brasil y México ya condenaron a Moscú dejando más en offside al silencio de Argentina.