miércoles, noviembre 25

“¡Hiciste lo mismo que Báez!”: la picante primera y última charla entre Mariano y Mauricio Macri

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Después de seis años sin hablarse, el expresidente y su hermano Mariano se reunieron por primera vez en marzo de este año, dos días antes de que se decretara la cuarentena obligatoria A mediados de marzo, después de que Mauricio Macri hablara con su primo Fabio Calcaterra, hermano menor de Ángelo, el expresidente le envió un WhatsApp a Mariano Macri, quien mantenía un contacto permanente con Fabio.

Hola, Mariano. Bueno, sólo decirte que estoy a tu disposición”, le escribió de manera escueta el exmandatario el 17 de marzo.

En la descripción que hace en el libro Hermano, de Santiago O’Donnell, Mariano cuenta que pactaron una reunión para el día siguiente a las 18. “A las cinco y cuarto, estando en viaje hacia el lugar, le pregunté por la localidad (la residencia de Macri en Acassuso). ‘Perdón, recién despierto’, me respondió. Mirá vos, el venía de la siesta y yo de mi médico chino, lo cual me permitió entrar a su casa en un estado bastante zen”, comenta el hermano menor de Mauricio.

“Se ve que este lugar me hace bien, me quedé dormido. La verdad es que nunca me imaginé vivir acá”, dijo el expresidente de Boca.

Después, Mariano cuenta que Juliana solo apareció al principio, para traemos un licuado de frutas a cada uno y sonrió a la distancia. Nada más. Ni siquiera al irme. Y a Antonia también la vi a la distancia. Cuando llegué hizo el gesto de acercarse a saludarme, pero le dije: ‘No, preciosa, mi vida, qué lindo verte’ (para evitar un posible contagio de coronavirus) y le hice un saludito de lejos con la mano. Y al despedirme también”.

Después de este intercambio cordial de saludos, la conversación entre los hermanos se vino a pique. De acuerdo a la descripción, Mauricio le contó que accedió a la charla para ver “cómo ayudar”, pero ante esto Mariano le respondió: “Yo estoy acá porque vos estás preocupado y no porque quieras ayudar”.

Y luego siguió: “Mirá, Mauricio, yo no vine a negociar. Yo vine a hacerte ver que voy a seguir (por vía judicial), porque lo único que me importa es terminar con esto. Es lo que me sirve para mi salud, para mi futuro, y es lo que quiero: dar vuelta la página. Y es el único camino que tengo. No estoy para negociar. Esta conversación no te va a cambiar a vos, no me va a cambiar a mí”. “Él insistía: ‘No, bueno, pero yo tengo la obligación de…’. “Y le respondí: ‘Mauricio, todo lo que se hizo se hizo con tu anuencia. Vos estuviste desde el principio, desde el 2007, cuando me dijiste, en el enfrentamiento con el viejo, ‘¿de qué lado estás?’. Ahí ya empezaste a obrar con una falta total de insensibilidad”.

Tras esto, siguió Mariano: “Nuestras diferencias parten de vos propusiste un fraude como solución a los problemas cuando eras jefe de Gobierno”.

Ante la postura de “mantenerse al márgen” y hacerse el “desentendido” que describe Mariano que Mauricio tomó mientras le hablaba, el primero siguió, aumentando cada vez más el tono del discurso.

Entonces yo me calentaba más y redoblaba la apuesta: ‘Metiste a tus hijos en el medio de esta confusión, con el riesgo de cárcel. ¿Te das cuenta? Eso un padre no lo hace. ¡Hiciste lo mismo que Báez! Pusiste a tus hijos en peligro. Y ellos votaron a favor con tu consejo. No podés seguir insistiendo con que no tenés nada que ver”.

Contestó que a ellos no les importaba el tema de la empresa. Entonces le dije que, al no haberles mostrado todo lo que había sobre la mesa para que pudieran definir por si mismos si estaban dispuestos o no, les había impedido aflorar como seres humanos, poder elegir qué valores defender o en qué lado de la ética ponerse. “Los usaste”. Pero el tipo, con su experiencia, con una cara muy bien lograda, seguía tratando de tirar de la cuerda. Creo que nunca se había enfrentado con alguien que le dijera todo lo que yo le dije con ese grado de crudeza en una conversación de una hora”.

Después de esta conversación, que continúa, al día siguiente Mariano se juntó con el escritor del libro Santiago O’Donnell y le habló como perdido, como si se tratara de Mauricio.