Juguemos en el bosque mientras Cristina no está

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Humor Político Nota extaída de Claarín por Alejndro Borensztein

Ella se marchó a Cuba por unos días. Alberto gobierna.

Cristina Fernández de Kirchner durante la votación de la emergencia económica. (Rolando Andrade Stracuzzi) las más leídas

28/12/2019 –

Antes que nada quiero saludar al Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires por la última noticia difundida en el distrito: Angelici ​anunció que va a competir por la presidencia de la UCR Capital. A todos mis afortunados amigos del peronismo porteño, mis más sinceras felicitaciones.

Dicho esto, vamos a lo importante. ¿Cristina ​está? No. Cristina se fue a Cuba. Pues entonces aprovechemos.

Ex Ex Ella vuelve el 13 de enero. Tenemos tiempo suficiente como para reconciliarnos, intentar armar un gran acuerdo político y empezar a sacar al país adelante. Sin ella, todo es más fácil. Con ella, todo es para quilombo porque siempre busca roña.

Si no es con los medios es con los jueces, si no es con el campo es con las embajadas, si no es con EEUU es con el Uruguay de Tabaré, si no es con los ahorristas es con los bonistas, si no es con los radicales es con el pejotismo y si no es con Macri es con la izquierda. Sí, amigo lector, también se la agarra con la izquierda. Recordemos una de sus frases que fue hit: “A mi izquierda solo está la pared” (agosto 2014, cadena nacional). En realidad, en ese caso el orden correcto sería: Ella, brazo izquierdo, codo, antebrazo, muñeca, Rolex de Oro y Brillantes y la pared. Entre el Rolex y la pared, según Ella, no quedaría lugar ni para Salvador Allende. Todo raro. O acá hay una distorsión ideológica muy importante o simplemente no hay Cristina sin enemigo.

En cambio, con Tío Alberto se estableció una convención que por ahora se va imponiendo: se supone que él es otra cosa. En realidad, todos sabemos que no pero hacemos como que sí.

De hecho, él mismo declaró “Cristina y yo somos lo mismo”, pero como después de esa frase la distancia con Cambiemos se acortó de 15% a 7%, por las dudas, no la dijo nunca más. Volvió al clásico “Cristina y yo ahora somos amigos”.

En ese plan, el tipo trata de no pelear, se muestra razonable, siempre contesta lo que la gente quiere escuchar pero termina haciendo las mismas genialidades de siempre.

Ejemplo, dice que nunca más va a haber operadores en la Justicia ni manipulación de jueces con los servicios de inteligencia. Se rasca un poco el cachete como para que lo boche el detector de mentira y al toque designa a una jefa de Justicia Legítima al frente de la AFI (los servicios), pone como viceministro de Justicia al que era el segundo de la SIDE en la época de Parrilli, nombra a Zannini como Procurador del Tesoro Nacional y propone como Procurador General al Juez Rafecas, el tipo que en su momento desestimó la denuncia de Nisman en un trámite exprés de cinco minutos.

Por suerte, sobre este último asunto quedó el testimonio escrito de uno de los principales profesores de la Facultad de Derecho de la UBA que desmiente la postura de Rafecas y de todo el kirchnerismo. Dice textualmente: “Cristina sabe que ha mentido y que el memorándum firmado con Irán sólo buscó encubrir a los acusados”. Luego describe con sumo detalle los fundamentos de esta afirmación.

Ese profesor ahora también es el Presidente de la República Argentina y aquel texto con la firma de Alberto Fernández fue publicado en febrero de 2015 en el diario La Nación bajo el título “Hasta que el silencio aturda a la presidenta”. Esto ya lo mencioné en cuatro notas distintas, pero todavía nadie se atrevió a preguntarle sobre el tema. Debe ser una cábala mediática. O miedo. No lo sé. Alguno ya se va a animar.

Lo importante es que ahora Cristina no está y deberíamos aprovechar la oportunidad. Seamos sinceros, en el fondo la mayoría de los argentinos queremos lo mismo. Paz, trabajo y progreso. Y las diferencias son más superficiales que profundas. Superémoslas y vivamos más relajados.

No te digo irse de campamento con Tailhade, Saintout, Tristán Bauer, De Vido y Milani, ese extraño colectivo chavista pro iraní, service & business que es el lado más difícil del kirchnerismo.

Pero estoy seguro que un tipo como Kicillof da para salir a tomarse una birra por ahí, charlar de la vida y pasarla fenómeno. Y si me apuran un poco te diría que un asadito con Máximo y hasta con Wado se puede compartir sin problema. Podés hablar de fútbol y de política. Él te va a explicar las bondades del peronismo, nosotros le vamos a explicar los valores del progresismo, después pedimos un postrecito para compartir, café y nos vamos todos contentos, cada uno a su lado de la grieta.

Obviamente, puesto a elegir, prefiero ir a comer con Carolina Stanley​ pero así nunca vamos a resolver el problema. Hay que juntarse entre los que piensan diferente y la única consigna es que no le contemos nada a Cristina. Que siga en su mambo.

Ella en Cuba es un alivio para todos, empezando por Tío Alberto que ahora tiene 15 días de paz. Lo mismo le debe pasar a todo el equipo de la hotelería. Imaginate a Parrilli, que cada vez que Ella vuelve la tiene que ir a buscar a Ezeiza y cargarle las 8 valijas mientras le grita delante de todo el mundo “¡dale pelotudo, apurate que hoy tengo que ir a la oficina a putearlo a Massa!”. No te lo va a reconocer nunca pero en el fondo Parrilli no ve la hora de que ella se vaya de vuelta. Es lógico.

Ahora que Ella no está, tenemos la oportunidad de juntarnos, tratar de entendernos y avanzar. Hacer un gran acuerdo político que es la única manera de recuperar la confianza porque sin confianza no hay Guzmán ​que te salve. Ella ni se va a enterar. Allá no tiene ni Wi Fi.

Con Cristina acá todo es muy difícil porque cuando le da vuelta la cara al Gato por cadena nacional no se da cuenta que le está dando vuelta la cara a más de 10 millones de argentinos y argentinas que lo votaron. Creo que eso Tío Alberto lo entiende. Hasta Máximo lo entiende. Pero Ella no. Ella no es parte de la grieta. Ni siquiera es la Jefa de una parte de la grieta. Ella es La Grieta. Y la gran protagonista del melodrama nacional. La Grieta Garbo.

En fin, estos son tiempos en los que hay que tratar de ser sabio. Lo importante es la salud y no enroscarnos en la toxicidad de la política.

Si usted está del lado oficialista, disfrute. Volvieron. Y no se desangre tratando de explicarnos que este ajuste es bueno para la gente. Relájese, lo entendemos.

Y si usted es opositor, no se intoxique. Vea la parte positiva. Guzmán dijo el viernes que han descubierto que en la Argentina hay una inercia inflacionaria. Mirá vos. No hacía falta tomarse un avión desde Nueva York para descubrirlo. Mi Tía Jieshke lo sabe hace 50 años. Esto demuestra que, en el fondo, el kirchnerismo es más divertido que dañino. Y si no es así, trate de verlo así. La va a pasar mejor.

Llegamos a fin de año de una manera que nadie imaginó doce meses atrás. Así es la vida. Ni Dios sabe como va a terminar resultando el 2020.

Yo soy de los que piensan que el destino no está escrito. Papel en blanco, lápices y a laburar. Casi todo depende de nosotros.

Arriba los corazones y acuérdense: abracémonos todos pero a Ella ni mu.

Felices fiestas. Lo mejor para usted y los suyos, amigo lector.

Fin de temporada.