La advertencia del FMI al Gobierno argentino sobre cómo utilizar los US$4.400 millones

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El organismo que dirige Kristalina Georgieva donará al Estado Nacional una suma millonaria en concepto de ayuda para los países que lo necesiten en el marco del combate contra la pandemia.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) llevó a cabo el mayor reparto de fondos de su historia con una donación que alcanza los 650.000 millones de dólares para ayudar a los países a combatir la pandemia. En ese sentido, la Argentina recibirá US$4.400 millones, sobre los cuales el organismo ya ha realizado advertencias de cómo utilizarlos.

Entre los destinos que deberían evitar, el fondo que dirige Kristalina Georgieva hizo hincapié en la dilatación de ajustes macroeconómicos, reformas, reestructuraciones de la deuda o prolongar “políticas macroeconómicas insostenibles”, una lista que se acomoda a la coyuntura argentina.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, prevé destinarlos al pago de los vencimientos que tiene la Argentina con el Fondo el mes próximo y en diciembre, que suman alrededor de 3900 millones de dólares.

En un comunicado del organismo, la directora sostuvo: “Esta asignación es una significativa inyección en el brazo para el mundo, y si se utiliza sabiamente, una oportunidad única para combatir esta crisis sin precedentes”.

“Los DEG -Derechos Especiales de Giro, la moneda que utiliza el fondo- son un recurso valioso y la decisión sobre cómo utilizarlos de la mejor manera descansa en nuestros países miembros. Para que los DEG se implementen para el máximo beneficio de los países miembros y la economía mundial, esas decisiones deben ser prudentes y estar bien informadas”, pidió.

Si bien el objetivo principal estaría destinado a palear los estragos ocasionados por la pandemia, a medida que los países salen de la “fase de emergencia”, la recomendación es apoyar “una recuperación resiliente, inclusiva y sostenible”.

Por otra parte, en caso de que se utilizaran las reservas, el Fondo sostuvo que debe diseñarse “para preservar la sostenibilidad macroeconómica, incluida la sostenibilidad monetaria y externa”.

El organismo además advirtió sobre un riesgo. “Los países receptores podrían retrasar las reformas y los ajustes macroeconómicos necesarios o utilizar los DEG sin considerar plenamente los posibles costos y riesgos”, indica el documento.

“Los miembros no deben utilizar DEG para mantener políticas insostenibles. Hacerlo puede generar costos, incluso al socavar la capacidad de los miembros para garantizar un acceso adecuado a la financiación futura”, agregó.