miércoles, septiembre 28

La Cámpora cede la “plaza” a Albistur y retrocede en el área de Comunicación

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El “clan” Albistur se entusiasma con el empoderamiento interno de Alberto Fernández y aprovechan la inercia para quedarse con cajas clave dentro del armado de actos de Gobierno; quién es el gran perdedor y a quién se asociaron para ejecutar esta maniobra

“Del acuerdo con el FMI Alberto sale fortalecido”, aseguran dentro del albertismo. Pese a haberse aprobado con mayor cantidad de votos de la oposición que de los propios -Juntos aportó más de cien votos, mientras que el Frente de Todos sólo 70- los albertistas están convencidos que la aprobación del acuerdo con el FMI es un reflejo del empoderamiento interno del jefe de Estado.

Mientras interpretan los hechos con este cristal, desde un sector del albertismo dan un paso más y se entusiasman con la candidatura de Fernández en 2023, al tiempo que dan pasos hacia la planificación de la estructura sobre la que montarán la convocatoria reeleccionista.

Uno de los pilares del “Alberto 2023” -junto a Eduardo Valdés y Juan Manuel Olmoses el incombustible y legendario Pepe Albistur, que divide su tiempo entre su ex inquilino en Puerto Madero y su esposa, flamante diputada y a quien el publicista imagina como compañera en la eventual fórmula presidencial.

La última colina que se jactan de haber tomado los integrantes del clan Albistur -integrado tanto por “Pepe” como por sus hijos Ignacio (Nacho) y Francisco (Pancho)es el paquete de la organización y armado de los actos de Gobierno, tanto del Presidente como de los ministros y funcionarios, en todo el territorio, incluida la Provincia de Buenos Aires y el interior del país. “Incluye los shows que impulsa el Gobierno, los actos más políticos y ahora van por un negocio grande en Tecnópolis”, comentó una fuente del sector a NEXOFIN.

Esta batalla dejó ya su primera víctima, el controvertido productor Ignacio “Nacho” Saavedra, muy cercano a La Cámpora.

Tras la caída de Francisco “Pancho” Meritello, Albistur sintió que había llegado la hora de ir por todo. “Primero sacamos de cancha a un lobbysta todopoderoso y muy cercano a Manzur y a Alberto, después Juan Ros le manoteó lo que manejaba de pauta Biondi y quedaba Saavedra, con el manejo de los actos y las producciones. Ya quedó fuera de juego él también”, se jactó, ante el director de un poderoso holding de medios, otro Nacho, “el heredero”, vencedor sobre su homónimo.

Caído Saavedra, los Albistur se preparan para la toma de una caja estratégica que incluye también los eventos y el montaje de torres y estructuras en Tecnopolis, como explicó una fuente. La operación corrió como reguero entre la gente del showbussines dado que el “Clan” estaría avanzando en una asociación estratégica para producir shows con el mega empresario de ese rubro, Roberto Costa.

“Saavedra es el que contrata todos los fierros cuando hay un actos y eventos de Presidencia, siempre todo lo manejó él”, referenciaron fuentes de la Casa Rosada. Saavedra controla también “Chacarita”, el mega centro de espectáculos donde se estableció el búnker del Frente de Todos cuando ganó las elecciones en 2019 -y también cuando la coalición cayó en 2021- y donde desplazó del control a otro personaje de esta fauna, Javier Grosman, famoso por haber sido el único que consiguió establecer un trabajo sobre la “imagen” de Néstor Kirchner, algo que el ex presidente siempre despreció.

Grosman, proveniente de las filas de la izquierda frenteamplista, fue rescatado por el actual senador y ex jefe de la AFI, Oscar Parrilli. “Ellos sellaron una alianza de oro cuando Parrilli tomó la responsabilidad de los festejos por el Bicentenario y Grosman fue su productor”, recuerda ante NEXOFIN empresario de la comunicación. El presupuesto del mega evento que consolidó la fraternidad entre ambos fue de más de 1000 millones de pesos, según consignó La Nación en un informe publicado en 2016.

Ahora “Pepe” imagina una vuelta al camino de la moderación que “rescate al Alberto del 70%”. Cerca de Fernández se entusiasman: “Lo que fue la pandemia ahora es el acuerdo con el Fondo, hay una ventana para un proyecto de reconstrucción política que esté lejos de las posiciones extremas de La Cámpora”. Como parte de este camino, en el albertismo apuestan a una apertura hacia sectores moderados de un espectro amplio, que va desde el socialismo hasta los sectores de “centro”. “Caja hay para convencer a gobernadores e intendentes enojados por los maltratos y desplantes del kirchnerismo”, reconocen por lo bajo cerca del jefe de Estado. Dentro de este paraguas que desean abrir se encuentra el radicalismo: “Queremos ir con la estampita de Alfonsín e imantarlos ante un bloque de Juntos que está apostando a una derechización presionados por los Milei y Espert”, agregan.

En esta cruzada, la comunicación será una herramienta excluyente y Alberto vuelve a recostarse en Albistur. “No hay lugar para el Patria o La Cámpora, y menos para Saavedra que no parece muy inquieto por su desplazamiento”, reconoció un moderado cercano al Presidente.

Ignacio “Nacho” Saavedra

Saavedra tuvo dos años muy productivos y como hombre de negocios fue armando su “retirada”. Desde hace casi un año, su socio en la agencia Tiempo Beta, Leandro Carusso, está montando en Miami oficinas desde donde ha empezado a probar suerte en operar en algunos países centroamericanos y en la propia costa estadounidense. Desde allí se programan también actividades que el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires piensa desarrollar como consultor en América Latina, ya decidido a dejar “por ahora” el país cuando deje la gobernación y volver a colocarse el traje de economista.

Durante su época de funcionario público, en la anterior gestión, Saavedra estuvo bajo sospecha por ser considerado el segundo integrante más rico entre los funcionarios de La Cámpora, según los datos que presentó ante la Oficina Anticorrupción (OA). En 2012, gracias a los negocios con el Estado, sus bienes registraron un aumento del 331%. El patrimonio de Saavedra sólo es superado por Mariano Recalde, que declaró casi $ 5 millones. Detrás quedaron, incluso, Axel Kicillof y Juan Cabandié. Vale aclarar que, en esa comparación, no está incluido el patrimonio de su mujer, que declaró entonces más de $ 2 millones de pesos, invertidos en refaccionar dos departamentos.

Saavedra deja la escena sin mayor pena, imagina un futuro internacional, conexiones en EEUU, y ha reforzado su vínculo con Kicillof como parte de su aterrizaje regional. Tanto Kicillof como Saavedra se quejan de la “ceguera” de un sector de La Cámpora, especialmente de Máximo Kirchner, que impide pasar de una “orga” a la construcción de una estructura política. Paradójicamente, la salida de Saavedra deja el campo libre para el avance del “Clan” Albistur, que planea la construcción de un proyecto político netamente albertista, con postulados contrarios a la estrechez de miras de los K, pero donde los proveedores reencontrarán a un viejo conocido… o a sus retoños.

F:Nexofin