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La diferencia entre tristeza y depresión y sus efectos en el cuerpo

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Qué caracteriza a cada una de ellas

La tristeza es una de las emociones básicas del ser humano. Existe evidencia que la vincula con alteraciones en el ritmo respiratorio y cardíaco, los niveles de presión arterial y colesterol, en la percepción de temperaturas, en el apetito e incluso en la salud de la piel.

A nivel cognitivo, las personas tristes suelen quedar “atrapadas” en pensamiento y decisiones rígidas, que limitan su capacidad de adaptación y buen juicio al momento de tomar decisiones. Cuando este estado mental se extiende durante mucho tiempo e interviene en todos los aspectos de nuestra vida, puede tratarse de depresión.

La depresión es la principal causa de discapacidad en todo el mundo, según señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de un trastorno mental frecuente que se identifica con los siguientes síntomas como las señales de alerta más notorias:

– Estado de irritabilidad permanente.

– Cambios en el apetito y el peso.

– Trastornos del sueño (puede ser insomnio o dormir mucho).

– Sentir cansancio o una sensación de lentitud durante el día.

– Tener la energía muy baja.

– Tener sentimientos de culpabilidad, o sentir que nada tiene sentido.

– Problemas con enfocar en una actividad, o perder fácilmente la concentración.

– Perder la habilidad de tomar decisiones.

– Tener pensamientos de muerte o suicidio.

Esta condición se vinculó con diferentes efectos sobre nuestro cuerpo, como, por ejemplo, problemas de memoria. Según un estudio publicado en British Journal of Psychiatry, cuantos más episodios de depresión experimentan las personas en su edad adulta, mayor es el riesgo de deterioro cognitivo que tienen más adelante en la vida.

También es común que los sentimientos de desgano que provoca hagan que se aíslen, lo que aumenta la aparición de muchos problemas, como sedentarismo, falta de deseo sexual, cansancio, malos hábito alimenticios, dolores musculares y estomacales, daño cardiovascular y defensas más débiles.

Un buen comienzo para evitarla controlando la tristeza, manteniendo fuertes lazos con amigos y familiares, realizando ejercicio regularmente, practicando técnicas de meditación o relajación, actividades que nos agraden, siendo consciente de nuestros pensamientos y actitudes negativas, y consultando a los profesionales.

Fuente: Hola Doctor