La inflación pone en peligro los planes de reelección de Alberto Fernández, alerta consultora

0
114

La elevada inflación y el acuerdo con el Fondo Monetario generan en el interior del Gobierno divisiones y crisis de cara a las elecciones del año que viene

Los vínculos entre la economía y la política de un país son estrechos, y no hay mejor muestra de ello que esta época de cruces entre el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, y su vicepresidenta, Cristina Fernández, donde las discusiones empantanan el clima inversor, debido a que no se visualiza un rumbo claro y de consenso, en medio de una inflación tan alta.

Mientras tanto, comienza a acercarse el 2023, que será un período electoral en el que el oficialismo necesitará de forma imperiosa cambiar su «suerte» para lograr mantenerse en el poder.

En este escenario, se piensa en las elecciones del año que viene, donde, según la lógica clásica de Nordhaus y Mac Rae, los políticos oportunistas suelen implementar en esta época una política expansiva. La misma genera menor desempleo, pero cuyo costo es el de una mayor inflación.

«No es que el público no penalice la inflación, sino que tarda en incorporarla en la formación de precios y así el Gobierno promotor no paga un costo demasiado elevado en esta variable», analizan los economistas de la consultora LCG, en un informe.

Y a pesar que el 2022 no es un año electoral, igual para los expertos se encamina a tener una inflación superior al 60%.

Entonces la pregunta que empieza a surgir entre los analistas es qué nivel de inflación tolera el electorado, incluso prescindiendo del desempleo.

«Las últimas elecciones de medio término estuvieron marcadas en materia económica, más por la depresión que por la inflación. Ese castigo, a la falta de dinamismo en la actividad, fue sólo una de las causas de la derrota del oficialismo, sólo una, pero importante», detallan desde LCG, la consultora fundada por Martín Lousteau.

Los problemas políticos dentro del oficialismo, el acuerdo con el FMI y la alta inflación condicionan los pasos del gobierno.

Los problemas políticos dentro del oficialismo, el acuerdo con el FMI y la alta inflación condicionan los pasos del Gobierno.

En este sentido, estos profesionales consideran que el programa con el FMI «ató de manos a la política oportunista» para 2023, y que implicará una «aceleración» de la inflación.

«Para peor, la actividad privada no aspira a crecer en forma de compensar el malestar del contexto actual», acotan los especialistas.

En este escenario, desde LCG proyectan que la economía podría crecer 3 puntos del PBI como producto del arrastre estadístico, «pero esto será narrativo ya que no se sostendrá en un bienestar concreto», advierten.

Movidas de ajedrez, dólar e inflación

Para los economistas de esta consultora, en medio de estas últimas semanas donde se cerró el acuerdo con el FMI, el ala más kirchnerista del Gobierno «vio que se estaba sentenciando su posibilidad de gobernar en la próxima década».

Ante este nuevo escenario político negativo, la coalición gobernante se transformó en «un disparate», afirman.

Como ejemplo, citan el hecho que el secretario de Comercio acusa al ministro de Economía de «no hacer nada contra la inflación».

Mientras tanto, ocurre que la vicepresidente le regala un libro al Presidente, por su cumpleaños, «sobre el fin anticipado de un gobierno ahogado por la alta inflación«, detallan desde LCG.

La aceleración de los precios de la economía en los últimos meses, pone la lupa del Gobierno respecto a cómo puede afectar la inflación

La aceleración de los precios de la economía en los últimos meses, pone la lupa del Gobierno en la inflación y el impacto en su gestión.

Y concluyen: «Lo peor es que se espera más conflictividad política dentro del seno del propio oficialismo».

En resumen, en estas semanas se empieza a reconfigurar un mapa político distinto, donde el peronismo, definitivamente, no se encontrará unido en la próxima elección.

Inflación golpea también a la política

En el presente escenario, la transformación dentro de cada coalición «empieza a partir en cuatro la oferta electoral», donde se visualizan extremos a ambos lados de las propuestas y también a los moderados.

«Prueba de que la inflación está condenando al gobierno actual a perder en 2023, es la popularidad de medidas tan absurdas como la de presentar un proyecto para dolarizar una economía sin dólares», sostienen desde LCG.

Entonces, consideran que «el drama de la inflación» marcará las próximas elecciones.

Al respecto, enfatizan que quedó atrás, como antiguo, el debate a si la inflación es un problema mono o multicausal.

Para los economistas de la consultora LCG, al Gobierno le queda la sinceridad como forma de enderezar el rumbo.

Para los economistas de la consultora LCG, al Gobierno le queda como recurso la sinceridad como forma de enderezar el rumbo.

Posible rumbo para la economía

A la hora de conocer el rumbo que le queda al oficialismo para salir adelante, desde LCG indican que, a priori, «queda el de la sinceridad».

«En menos de un mes el Gobierno y el FMI corregirán la proyección de inflación para este año y el siguiente. Si la corrección no marca la realidad esperada, el escenario ´se puede poner complicado´, utilizando las mismas palabras que Roberto Feletti«, concluyen los analistas.

Por lo tanto, completan que coordinar expectativas es repetido como «un mantra» por la gestión actual, «y es quizás donde más falla en materia de política económica».

En definitiva, «ya no hay lugar para gobiernos oportunistas, llega un momento de sinceridad o conflicto«.

Entonces, el dato de inflación de marzo cercano al 6% mensual tendrá al «público esperando excusas por parte de las autoridades, acerca de la incidencia del difícil contexto internacional. Viejos problemas, nuevos culpables», cierran los economistas de LCG.