domingo, julio 21

La Justicia condenó a José Alperovich a 16 años de prisión por el abuso sexual a su sobrina

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El ex gobernador de Tucumán fue sentenciado por nueve hechos de agresión sexual cometidos entre diciembre de 2017 y marzo de 2018.

El juez Ramos Padilla dictó la sentencia contra José Alperovich por abuso sexual contra su sobrina, condenándolo a 16 años de prisión y ordenando su inmediata detención. Además, lo inhabilitó de por vida para ejercer cargos públicos nacionales y provinciales.

El juicio oral y público contra el ex gobernador de Tucumán comenzó el 5 de febrero y se centró en nueve delitos que incluyen tentativa de abuso, abuso simple y abuso agravado con acceso carnal. Durante 15 audiencias, cerca de 70 testigos y peritos participaron activamente. Este martes, antes de conocer el veredicto, Alperovich optó por no hacer uso de su derecho a la última palabra, tras lo cual el juez Juan Martín Ramos Padilla anunció la lectura de la sentencia para las 20 horas, luego de un receso.

La víctima, sobrina del acusado y 35 años menor que él, trabajaba para Alperovich en su campaña electoral de 2019, buscando su cuarta reelección como gobernador de Tucumán.

Según la investigación, los delitos se produjeron entre el 14 de diciembre de 2017 y el 26 de marzo de 2018 en San Miguel de Tucumán, Yerba Buena y en un departamento de Alperovich en Puerto Madero, Buenos Aires, mientras ocupaba un cargo en el Senado.

Durante el juicio, testificaron varios familiares de la víctima, incluidos sus padres y abuela, así como amigas y ex compañeros de trabajo, quienes notaron su deterioro físico, psíquico y emocional mientras trabajaba para el entonces senador nacional.

Las acusaciones incluyeron “accesos”, “tocamientos” y “situaciones indecorosas” que supuestamente ocurrieron en varios lugares, como el departamento de Alperovich en Puerto Madero, en su auto personal durante viajes por Tucumán en campaña electoral contra Juan Manzur, en el búnker de Alperovich en la capital provincial y en dos quintas en Yerba Buena.

A lo largo de las audiencias, Carolina Cymerman y Pablo Rovatti, integrantes de la querella, denunciaron: “José Jorge Alperovich es el autor de todos los hechos (…), que ocurrieron en diferentes domicilios ubicados tanto en esta ciudad como en San Miguel de Tucumán y en el vehículo de Alperovich. Para cometerlos, el imputado se valió de su enorme poder que detentaba a nivel laboral, familiar y político en toda la provincia. Él había sido elegido tres veces gobernador y era, para la época de los hechos, senador nacional y asesor ad honorem para la provincia”.

En sintonía, el representante del Ministerio Público, Sandro Abraldes, expresó: “Este juicio es un juicio de la impunidad del poder”, y precisó: “José Alperovich estuvo siempre ubicado arriba, en una posición de poder amplio, y F.L. muy por debajo, en un área de sometimiento. Según sostuvo, el acusado, cuando vio a la denunciante (por primera vez, en un evento político), decidió que debía sumarla a su equipo porque su belleza física le provocó un gran impacto. No la quería para trabajar con él, la quería para la cama”.

En contraparte, la defensa rechazó la existencia de todos los hechos y abonó la teoría de una “causa armada”. Acto seguido, planteó dudas sobre la financiación de los carteles que aparecieron públicamente un día después de que la denunciante publicara una carta en noviembre de 2019 acusando a su tío segundo de abuso. 

Estos carteles, según la defensa, fueron vistos en Buenos Aires, Córdoba y Tucumán, y asociaban al acusado con el actor Juan Darthés. En este contexto, la defensa apuntó específicamente contra el diputado nacional Carlos Cisneros, reconocido rival político del ex gobernador en su provincia.

Al respecto, la querella respondió: “Alperovich dijo que todo esto es una gran mentira, que él no hizo nada de lo que se lo acusa, que se trata incluso de una denuncia falsa enmarcada en una campaña sucia preparada por -el diputado nacional- Carlos Cisneros, supuesto enemigo suyo toda la vida, y por -el exconcejal de San Miguel de Tucumán y expareja de la presunta damnificada- David Mizrahi. (…) Nada de esto resulta creíble ni verosímil: no tiene ningún sentido”.

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