La mano de “Chiqui” Tapia, ¿detrás de las polémicas arbitrales de Barracas Central?

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Este fin de semana, un penal inexistente en su favor y otro en contra no cobrado se sumaron a la extensa lista de fallos arbitrales que, de manera recurrente, benefician al club del presidente de la AFA; un recorrido por la historia de Barracas Central y los recientes fallos arbitrales

“Si quieren ascender que lo hagan, pero que no nos hagan viajar al pedo”. La frase, de diciembre pasado, pertenece al por entonces entrenador de Belgrano de Córdoba, Ricardo Caruso Lombardi, tras un insólito gol en favor de Barracas Central, en el que el delantero se encontraba en clara posición fuera de juego. El tiempo pasa, muchos podrían adjudicar el contenido de la acusación al historial de Caruso Lombardi, pero la frase marcó a fuego una realidad que hoy sufren numerosos equipos que deben enfrentar al “mimado” de los árbitros, Barracas Central.

Los errores constantes de los árbitros en favor del club del sur porteño liderado durante 17 años por el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, se hicieron presentes, una vez más, en el partido que disputó el fin de semana pasado con Brown de Puerto Madryn. Un penal a favor inexistente y otro en contra no sancionado no alcanzaron para que el club hoy presidido por el hijo del “Chiqui”, Matías Tapia, de 25 años, se alzara con la victoria. El empate, de todos modos, lo deja en lo más alto de la Zona B de la Primera Nacional, que habilitará un ascenso a la máxima categoría.

No hay que viajar tan atrás en el tiempo para encontrarse con otras polémicas. El partido del pasado 10 de septiembre ante Tristán Suárez incluyó dos penales a favor de Barracas Central, pero lo más curioso ocurrió cuando el marcador estaba en cero, y el local anotó un gol, mal anulado por el árbitro. Los relatores del encuentro y el comentarista de TyC Sports no encontraron palabras en la transmisión para explicar lo que vio el juez.

Siguiendo un breve viaje al pasado reciente, en la 13ª fecha, un título cubrió los diarios: “Otra vez polémica en la cancha de Barracas. A Atlético de Rafaela no le dieron un claro penal en el descuento”, tituló La Voz del Interior el pasado 22 de junio. La mano del defensor del club de los Tapia en su área, cuando el reloj marcaba 45′ del segundo tiempo, fue muy clara, pero el árbitro no la vio.

Sin aburrirlos, y para finalizar este recorrido reciente, el equipo de Barracas Central también se vio favorecido ante Instituto de Córdoba, con un penal en su favor ante una falta inexistente generada por el delantero. Fue gol para Barracas, que aún así tuvo que conformarse con el empate.

Muchos encuentran un paralelismo entre los saltos de categoría que viene festejando el club de Tapia, con el crecimiento meteórico que vivió Arsenal, de Sarandí, vinculado a la familia Grondona.

Veamos el caso de Barracas Central para entender esta posible comparación. Si bien en 2010 el club trepó de la Primera C a la B, los logros se acrecentaron desde que Tapia asumió la presidencia del fútbol argentino en 2017: el equipo ascendió al Nacional en 2019 (no participaba en la segunda categoría desde 1949) y ahora va en búsqueda de la Primera División.

Consultado por eldiarioAr, el periodista que más sabe de arbitrajes en el fútbol argentino, Oscar Blanco, rechazó este paralelismo: “Para mí esto es más grosero, a Arsenal lo perjudicaban más. Lo que sí veo parecido es que los dirigen un pequeño grupo de árbitros”.

Un personal de la AFA con extenso recorrido en los pasillos de Viamonte reconocióen off ante este medio que es evidente el diferente trato arbitral que reciben los equipos cuando juegan frente a Barracas Central. “Nadie habla en voz alta, pero por lo bajo se charla y hasta se hacen bromas”, reconoció.

Pero las bromas empiezan a alzarse en público, sobre todo entre los amantes del fútbol que siguen equipos de la Segunda Categoría. Es el caso del conductor radial y guionista Sebastián Wainraich, reconocido fanático de Atlanta, quien en su programa del lunes último por Urbana Play se refirió, con sorna, al polémico arbitraje en favor de Barracas en su encuentro con Brown de Puerto Madryn: “Quiero que vean el penal que le dieron a Barracas Central fue un penalazo”. “¿Es con sarcasmo?”, le preguntó, también con ironía, su compañero Pablo Noriega.

“No, no”, bromea Winaraich y acota: “Lamentablemente lo erró después Iván Tapia, que es el hijo del “Chiqui” Tapia, y que jugaron en el estadio de nombre Claudio Tapia”.

Pero no todo es victoria y festejos para el presidente de la AFA. Pese a una reciente confirmación por parte de la Inspección General de Justicia (IGJ) de su cuestionada reelección como presidente de la AFA, Tapia busca aferrarse a hilos políticos que lo saquen de un actual ostracismo. “Sabe que si quiere poder real en la AFA necesita una banca en Casa Rosada y todavía no la encontró”, explicó a NEXOFIN una fuente interna de la AFA.

Mientras intenta tejer su red de contención política, el nombre de Tapia continúa llegando a los periódicos deportivos no sólo por su rol como titular del fútbol argentino, sino por las bondades del destino que recibe su querido club Barracas Central.