domingo, marzo 3

Las empresas públicas que Milei quiere privatizar recibieron este año aportes del Tesoro por US$ 5.628 millones

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Nota extraída de Clarín por Gustavo Bazzan

Es dinero destinado a cubrir el déficit operativo de las compañías y también inversiones de capital.La suma equivale al 0,8% del PBI. Milei habló de privatizarlas para achicar el déficit fiscal.¿Hay joyas?

Las empresas públicas vuelven a estar en el candelero porque tras el triunfo electoral del todavía Presidente electo Javier Milei resurgió la palabra privatización. Ya en sus primeras declaraciones, a horas de haber ganado en el balotaje, Milei apuntó a dos áreas específicas: el conjunto de medios de comunicación públicos y Aerolíneas Argentinas.

Es incierto hoy saber hasta dónde llegará el llamado “plan motosierra” para el caso de las 33 empresas públicas. Sí se puede adelantar que no hay tantas “joyas de la abuela” -una expresión popular en los años 90, cuando se privatizaron los teléfonos y la energía- y sería difícil imaginar el interés privado sobre el portafolio de empresas públicas, aunque se sabe que a un precio dado, siempre puede aparecer un interesado.

Clarín viene dando cuenta de la cantidad de dinero que el Tesoro -es decir, los argentinos- gira periódicamente a estas empresas para que puedan mantenerse en funcionamiento. Es el dinero que se utiliza para cubrir el llamado déficit operativo, es decir, la diferencia entre lo que cada una de estas empresas recauda por su actividad específica y lo que gasta.

Según datos del Ministerio de Economía, en los once meses que ya transcurrieron de este año el Tesoro les giró a las empresas públicas 1,1 billón de pesos para cubrir gastos operativos y otros 376 mil millones para inversiones de capital. En total: 1,48 billón de pesos, equivalentes, al tipo de cambio oficial promedio de estos once meses, a 5.628 millones de dólares. Es el 0,8% del PBI.

De las inversiones de capital sobresalen los giros a Enarsa para financiar la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, los aportes a AYSA para ampliar la red de servicios de agua potable y cloacas y los fondos que recibió el sistema ferroviario.

El financiamiento 100% estatal del gasoducto ha sido cuestionado por el nuevo gobierno. Esta semana, la posible canciller, Diana Mondino, dijo que la obra debió haber sido pagada por las empresas que van a usufructuar el gasoducto, es decir, empresas productoras de gas y generadoras de energía. El concepto sería que la obra la pague el que la va a usar.

Un dato sobresaliente de este año: Aerolíneas Argentinas todavía no ha recibido aportes del Tesoro para financiar su crónico déficit operativo. La empresa recibió unos $ 6.000 millones a principios de año, pero eran una partida remanente del presupuesto 2022.

Eso sí, para no pedir fondos públicos, la aerolínea de bandera emitió en octubre un bono del tipo dollar linked (una operación en pesos que se liquida al tipo de cambio oficial del momento del vencimiento) por el equivalente a 100 millones de dólares. Igual el Estado estuvo presente en esta colocación, dado que la mitad del bono se lo llevó el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses.

En el caso Aerolíneas, Milei anticipó que su deseo sería “entregar la empresa a los trabajadores”, oferta que fue enfáticamente rechazada por los gremios aeronáuticos.

Otro caso paradigmático es el de Yacimientos Carboníferos Río Turbio. Su función principal debería ser extraer carbón. Pero no. Su principal actividad es pagar salarios a sus 2.766 empleados. No es una interpretación capciosa. Con datos del primer semestre, el 92% de los gastos de YCRT se fueron en pagar salarios.

Lo dice la propia empresa, que entre enero y junio tuvo gastos operativos por $ 11.734,7 millones, de los cuales $10.813,4 millones se fueron en pagar salarios. Los ingresos operativos (los que justifican su existencia) son de apenas $ 1.054 millones. Pese a todo, YCRT recibió hasta noviembre casi $ 30.000 millones del Tesoro, es decir, de todos los argentinos. ¿Será una empresa privatizable? ¿A qué precio?

En lo relativo a fondos para financiar gastos corrientes se repite la tendencia de los últimos años: un poco más de la mitad del dinero va a parar a Enarsa, que es la empresa pública que se encarga de importar energía a precio libre y venderla al mercado local a un precio menor. Es el resultado de la política de subsidios. Lo que indica que si de un día para otro se borraran de un plumazo (algo improbable en el corto plazo) los subsidios a la energía, desaparecía el déficit operativo de Enarsa.

Otro caso improbable sería la desaparición del déficit operativo de los Ferrocarriles, el “holding” de empresas vinculadas a servicios ferroviarios que hoy es, además, es el principal empleador del país, con una nómina salarial que roza las 30.500 personas.

En lo que va del año, los ferrocarriles recibieron $ 337.000 millones. El grueso de esa suma se lo llevó OFSE, que opera las líneas de pasajeros. No deja de llamar la atención los 11.513 millones que se llevó Desarrollo de Capital Humano Ferroviario. El área de Ferrocarriles es manejada por referentes del ex candidato y todavía ministro de Economía Sergio Massa, y sus andenes fueron utilizados para hacer campaña del miedo, mostrando en la cartelería cuánto costaría el pasaje de tren con o sin subsidio del Estado.

¿Y qué pasó con los medios públicos? En lo que va del año, esto:

Radio y Televisión Argentina (TVP pública y Radio Nacional) recibieron aportes por $ 24.460 millones. Clarín informó días atrás que ya en el primer semestre habían arrojado un déficit de 15.000 millones. El año se encamina a cumplir con el presupuesto vigente: déficit de 33.000 millones de pesos. Por su parte, la agencia oficial de noticias Télam (sus autoridades la denominan “agencia de bandera”) ya recibió $ 4.643 millones de pesos.

Con estos números deficitarios de empresas públicas cualquier plan de privatización debería ser bajado a tierra: es un conjunto de empresas con cerca de 92.000 empleados y un déficit operativo importante.