Llegar a diciembre de 2023 como sea, el objetivo de máxima

0
100

Nota extraída de La Naci´ón por Juan Carlos de Pablo

A Sergio Massa le atribuyen como desafío lograr que el actual gobierno pueda completar su mandato sin que la realidad “le explote”

Pedro José Bonanni sucedió a Celestino Rodrigo al frente del Ministerio de Economía de la Nación en julio de 1975. Planteó una política económica con 11 objetivos (sí, once) y ningún instrumento. Luego de 21 días, fue reemplazado por Antonio Francisco Cafiero.

La referencia viene a cuento porque a Sergio Tomás Massa le atribuyen como objetivo lograr que el actual gobierno pueda completar su mandato sin que la realidad “le explote”. Léase: evitar una hiperinflación como la que le obligó a Raúl Ricardo Alfonsín a anticipar la entrega de su gobierno a Carlos Saúl Menem, o evitar una estrepitosa caída del PBI por falta de insumos importados.

Llegar a diciembre de 2023, con todo “atado con alambre”, a algunos les puede parecer poco, cuando en realidad implica enfrentar exitosamente numerosos e importantes desafíos de todo tipo. Un panorama internacional incierto; un presidente y una vicepresidenta de la Nación que lo mejor que pueden hacer es permanecer callados y pasivos; la necesidad de introducir medidas de “orden” (para no decir ajuste); la presión de palabra y de hecho de quienes no quieren perder posiciones y medios de comunicación trasmitiendo el diseño y la implementación de la política económica, así como los resultados, como si se tratara de un partido de fútbol.

Massa no es hoy un superministro de Economía, pero aparece como el funcionario más importante del Poder Ejecutivo. Que haya comenzado sus anuncios por los planos fiscal y monetario índica que, en materia de inflación, no cabe esperar espectaculares resultados inmediatos; que busque dólares adelantando la liquidación de exportaciones, y no metiendo la mano en los silobolsas, los depósitos en dólares o las cajas de seguridad, muestra que resiste algunas geniales propuestas que se escuchan en el oficialismo.

Como profesional, no me decepciona que se haya propuesto objetivos limitados. Aquí y ahora, por el contrario, me preocuparía sobremanera que anunciara el crecimiento económico, el pleno empleo o la desaparición de la pobreza. Ahora cabe transformar los anuncios en proyectos de ley, decretos, resoluciones, comunicaciones del BCRA, etc.

Última: la economía no está parada, está estancada. La explicación de los bares llenos no es misteriosa: algunos compatriotas, y algunos extranjeros, tienen ingresos como para pasar un buen rato y lo hacen. ¡La vida sigue a pesar de todo!