Los argentinos y su postura frente al acuerdo conFMI

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NotadeTN. por Sergio Borenstein

La sociedad se muestra dispuesta a cumplir con los pagos. El electorado de Juntos por el Cambio siempre mostró una mayor voluntad de hacerlo. Los votantes del Frente de Todos muestran una intención mucho menor.

Son días decisivos en lo que respecta al acuerdo con el FMI y, por lo tanto, al futuro económico de la Argentina. Ayer un equipo del Ministerio de Economía y del Banco Central arribó a Washington para avanzar en los aspectos técnicos, sin embargo, desde el FMI prefieren ser cautos: “Todavía queda mucho por hacer”, sostuvo Georgieva.

A pesar de la total falta de certezas, el gobierno tiene planeado enviar el “plan plurianual” al Congreso el 15 de este mes. ¿Conoceremos en ese momento la letra chica de lo ya acordado o serán tan solo expresiones de deseo?

La incertidumbre es tal que ni siquiera los legisladores saben muy bien qué es lo que tiene previsto enviar el ministro de Economía. “Espero que Martín Guzmán no mande un plan plurianual. Eso no lo vamos a discutir. Lo que envíe tiene que ser el acuerdo con el Fondo”, afirmó el diputado Luciano Laspina en la Conferencia de la UIA.

Consenso amplio para un acuerdo con el FMI

A pesar de la incertidumbre, lo que prácticamente no está en discusión es la necesidad de arribar a un acuerdo. Las voces más radicalizadas de grupos cercanos o pertenecientes a la coalición oficialista generan algo de ruido cuando manifiestan su oposición (Hebe de Bonafini le pidió a Alberto Fernández que no acuerde con el FMI: “Ojo con traicionarnos”), pero se trata de grupos minoritarios.

Existe un amplio consenso en la clase política de que el acuerdo es indispensable para el futuro de la Argentina y que sin este el caos económico sería aún mayor.

Este consenso, además de incluir al sector mayoritario del oficialismo y la oposición, involucra a la CGT que se manifestó a favor de un acuerdo (por fuera quedan los movimientos sociales de izquierda). Lo que en todo caso sí estará en discusión es quién cargará con el peso de las correcciones que deban hacerse. Esa será otra discusión que inevitablemente comenzará cuando el Ministerio de Economía muestro los primeros números.

El índice de la voluntad de pago al FMI

Al margen del consenso político, resulta crucial también monitorear el nivel de adhesión que existe en la ciudadanía en general, ya que sin el apoyo social necesario el acuerdo con el FMI será para el gobierno mucho más difíciles de presentar y de implementar.

En este sentido, desde D’Alessio IROL – Berensztein venimos confeccionando desde diciembre de 2019 el Índice de Voluntad de Pago de la deuda argentina (IVP). Dicho índice toma en consideración cinco aspectos:

  • La posición frente al pago de la deuda contraída por Argentina con acreedores privados, el FMI y otros organismos multilaterales de crédito.
  • Las consecuencias que traería aparejadas un incumplimiento;
  • El grado de importancia en evitar el default.
  • La tolerancia de la ciudadanía ante un mayor ajuste fiscal en pos de cumplir con los compromisos crediticios.
  • El lugar del pago de la deuda en el ranking de las prioridades en que deberían gastarse los recursos del Estado nacional. Cuando el número que marca el IVP sube, aumenta la voluntad de pago, y viceversa.

En noviembre 2021, el IVP creció un 6,5% en comparación a octubre, arrojando un valor de 63,02 (que lo acerca al pico de 63,41 alcanzado en septiembre de 2020). Es decir, justo en el momento en el que el acuerdo con el FMI parece estar por concretarse, el IVP muestra uno de sus registros más altos (solo superado en septiembre 2020 y enero 2021).

A su vez, en noviembre cuatro variables experimentaron crecimientos: aversión al default, cumplimiento, percepción de los riesgos y tolerancia al ajuste. La única que se mantuvo igual (y hace varios meses se mantiene estancada) fue prioridad en el gasto público, que conserva el histórico octavo lugar en el ranking de las prioridades en que deberían gastarse los recursos del Estado Nacional.

La sociedad argentina se muestra dispuesta a cumplir y perceptiva de los riesgos de no hacerlo, pero al momento de asignar los recursos para el pago de la deuda, esta queda muy por debajo en el orden de prioridades.

En lo que respecta al nivel socioeconómico, el IVP es más alto en el nivel medio. Contrario a lo que muchos podrían pensar, los sectores más altos se encuentran por debajo del promedio total. A su vez, en lo que respecta al voto en 2019, el electorado de Juntos por el Cambio siempre mostró una mayor voluntad de pago, alcanzando en noviembre un puntaje de 78,57 (el valor más alto desde febrero de 2021). Los votantes del Frente de Todos muestran una voluntad de pago mucho menor.

Índice de voluntad de pago al FMI por género y grupo etario

En lo que respecta al género, el IVP es más alto entre hombres y en esta medición crece 5,6% en comparación de octubre (alcanzando un puntaje de 63,96). Aunque el incremento es aún mayor entre las mujeres, del 7,7% (pasando de 56,91 a 61,31).

Analizado por grupo etario, el IVP tiene un mejor desempeño entre los adultos mayores de 55 años, experimentando este mes un crecimiento del 4,8% (alcanza un valor de 63,83). En los restantes tramos etarios, también aumenta, en especial en los comprendidos entre los 35 y 44 años (+17%, pasando de 52,27 a 61,17). Le siguen los menores de 34 años (+9,9%) y finalmente el tramo entre 45 y 54 años (+8,2%).

El acuerdo con el FMI exigirá una reducción del déficit fiscal (está por verse la velocidad de dicha reducción). El gobierno deberá definir cuál será el camino para lograrlo, pero probablemente no logre escapar a una reducción de los subsidios y, por lo tanto, a un aumento por encima de la inflación de las tarifas de servicios públicos y del transporte.

Un achicamiento del déficit fiscal sin una rebaja del gasto sólo podría ser posible por medio de más impuestos (mayor recaudación) o de más inflación (mayor emisión). ¿El gobierno optará por alguna de estas alternativas?

Por otra parte, el FMI también requerirá una reducción de la brecha cambiaria, para esto probablemente sea necesario que la devaluación del dólar oficial se acelere, lo cual a su vez podría tener impacto sobre la inflación. Son solo especulaciones muy generales de un acuerdo del que hasta ahora nada se conoce.

A pesar de lo poco que se sabe hasta ahora, difícilmente el gobierno pueda dar buenas noticias cuando el acuerdo con el FMI sea presentado. No tanto por las exigencias que impondrá el organismo que conduce Georgieva, sino porque quedaran al desnudo los desbalances que la economía argentina acumuló y para los cuales la clase política ha ido postergando recurrentemente una corrección.

En este marco, el gobierno tendrá un panorama muy complejo, ya que una vez que empiece a implementarse el acuerdo, el desgaste social probablemente sea mayor en el corto plazo.

De todas formas, el oficialismo parece contar con una herramienta a su favor: la ciudadanía se manifiesta mayoritariamente a favor de un acuerdo con el FMI, sin que las voces disidentes y más radicalizadas estén logrando hacer mella en este consenso.

De hecho, tal como lo muestra el IVP, la voluntad de acordar y pagar se encuentra en uno de sus niveles más altos desde que comenzó la medición. Será tarea del gobierno capitalizar esta adhesión, logrando que los eventuales costos de corto plazo se transformen en beneficios de largo, para que la percepción que tiene la ciudadanía, de que un acuerdo con el FMI es la mejor alternativa, efectivamente lo sea. Temas relacionados:Opinión